Dos jóvenes de Lleida, de 27 y 28 años, han denunciado a un agente de la Guardia Urbana de Tarragona por una presunta agresión que sufrieron la madrugada del domingo, alrededor de las 5.30 horas, en la plaza Carros.

Según explicó David Iglesias, uno de los denunciantes, su compañero resultó el más perjudicado ya que precisó de ocho puntos de sutura, presenta contusiones varias por golpes de porra, tiene el labio partido y debe llevar collarín. Además, a ambos les queda una afectación psicológica.
El atestado de la Guardia Urbana refleja que los jóvenes estaban alterando el orden público


Los hechos sucedieron cuando los dos jóvenes caminaban por la plaza en dirección a la zona lúdica del puerto. Según el atestado de la Guardia Urbana, los denunciantes estaban gritando a los que circulaban y alterando el orden público, un extremo que niegan ambos jóvenes, que aseguran que sólo iban "caminando tranquilamente".

Entonces, fueron parados por una patrulla que les pidió la documentación y les alertó que habían sido denunciados por otros compañeros que se encontraban realizando un control de alcoholemia metros atrás.

Éstos, según consta en el atestado policial, les dieron el alto pero los jóvenes no respondieron. Según el denunciante, en ningún momento oyeron que se les diera este alto.

Por ello, decidieron ir a preguntar por el motivo de la denuncia. Según Iglesias, al dirigirse a la patrulla, situada al principio de la plaza, "no nos hicieron caso y un agente se dirigió a nosotros, nos empezó a gritar, a empujar y atacó al otro chico, al que pegó puñetazos y con la porra".

Dos días en comisaría

Finalmente, ambos jóvenes fueron detenidos y llevados a un centro hospitalario para su reconocimiento. Después de pasar dos días en comisaría, salieron hoy en libertad condicional acusados de atentado, desobediencia y resistencia grave a la autoridad, tras pasar a disposición judicial.

Iglesias lamenta esta situación ya que, asegura, ninguno de los dos tiene antecedentes y "nunca" había visto algo similar. Por su parte, desde la Guardia Urbana se asegura que los jóvenes tenían una actitud "chulesca". Respecto la agresión, el atestado afirma que el agente se limitó a "hacer uso de su defensa reglamentaria".

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