BIO Tiene 32 años, es de Huelva y su pasión es el deporte. Su primer papel profesional fue haciendo de ‘clown’ acrobático.

En el momento de la entrevista, el actor Javier Mora, Rai en la comedia El síndrome de Ulises (Antena 3; martes, a las 22.00 h), está de paseo por el río Alberche, en Madrid.

Gracias a su papel de mafioso, ahora ya no le toserá nadie por la calle...

(Risas) Qué va, nadie me reconoce. Supongo que la imagen de Rai no se parece en nada a mí.

¿Está a gusto con él?

Sí, me lo paso muy bien. Es un personaje con chicha, con muchos picos.

¿Conocía el mundo caló?

Desde pequeño. Iba al colegio de Los Salesianos, en el barrio del Torrejón de Huelva, y muchos compañeros y amigos eran gitanos.

¿Ha recibido alguna opinión gitana?

A mi compañero Chiqui Maya, que es gitano, le han dicho que estoy muy creíble. Nunca quise hacer la caricatura del gitano de los malacatones y la fragoneta.

¿Va mucho al médico?

Pues ahora que lo pienso, llevo en Madrid cinco años y no he ido ni una sola vez...

¿Y le ha cogido manía a la Guardia Civil?

(Risas) No, qué va, no soy de coger manías. Y Rai tampoco, lo que pasa es que no le dejan hacer de las suyas.

Confiese, ¿ha delinquido alguna vez?

(Risas) Y no una, sino muchas veces.

¿Algo grave?

No, qué va. Y si hubiera hecho algo grave nunca lo confesaría.

¿Y le han robado?

Algunas veces. De pequeño lo pasé muy mal porque intentaron robarme mi guitarra flamenca, pero no pasó nada. Y muchas veces no me robaron porque me conocían del barrio.

¿Cómo se lleva lo de tener dos mujeres?

Es estresante, pero Rai tiene fuerza para dos y para muchas más (risas).

¿Cree en la poligamia?

Espera, que esto me lo tengo que pensar... Creo en el pacto y en estar de acuerdo, si en una pareja los dos pueden hacerlo, pues perfecto.

¿Qué tienen los mafiosos canallas que caen tan bien?

Rai es un pirata del siglo xxi que hace lo que nosotros no nos atreveríamos a hacer.

El acento le habrá venido bien...

Para este personaje sí, pero en otras ocasiones, como en la Compañía Nacional de Teatro Clásico, lo he tenido que dejar de lado y hablar neutro. Es parte del aprendizaje de un actor.