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Álvaro Muñoz, cantante de Tarik y la Fábrica de Colores.

Más conocido como Tarik, nació en Peñarroya e inició su carrera en los 80. En 1992 se marchó a Londres para crecer como artista. Ahora, Álvaro volverá a pisar muy pronto los escenarios para ofrecer lo nuevo de su disco El Hueso y la Carne.

¿Cómo era la movida de los 80 en Córdoba?

Tengo mala memoria. Y esa época de mi vida es una nebulosa, además no me gusta echar la vista atrás. Lo que caracterizó esta época eran las ganas y el entusiasmo con el que se hacían las cosas.

¿Cómo ha logrado evolucionar y reciclarse?

Intento mantener cierta actitud de virginidad, soy consciente de que voy aprendiendo cosas, pero quiero mantenerme virgen ante ellas.

¿Cómo es su nuevo trabajo con Mushroom Pilow?

Hemos hecho un disco diferente, más guitarrero, más espontáneo y con las canciones más desnudas, sin arreglos, ahí estaba el reto. Queremos ofrecer un producto más orgánico, más directo y volver al verdadero pop.

¿Por qué el nombre de El Hueso y la Carne?

A parte de ser una expresión refleja bien lo que puede significar el contenido del disco. Queríamos buscar la belleza detrás de la impercepción de lo orgánico.

¿Son los artistas también de hueso y carne?

Desde luego que sí. Somos de carne y hueso porque tenemos que estar preparados para afrontar este proyecto. Ser músico en activo es una gran paliza, porque las sesiones de grabación duran demasiado.

Ha recibido la colaboración del grupo Los Planetas, ¿como ha sido trabajar con ellos?

Yo conocía a Los Planetas desde que volví de Londres, en el año 98. Estuvimos en Granada tocando y cuando terminamos la actuación subieron al camerino a saludarnos. Yo no sabía quienes eran en aquel momento. Pero a partir de este instante me informé y comenzó una admiración mutua y una gran amistad. Ahora Eric, el batería, ha colaborado con nosotros y ha sido nuestro batería, gracias a esa amistad.