La burbuja inmobiliaria pincha también en Asturias. La venta de viviendas en la región se resiente porque, según las inmobiliarias, «el dinero está más caro y los bancos son más rígidos dando créditos hipotecarios».

Según un estudio de Fotocasa, el precio de la vivienda de segunda mano descendió en la región un 10% en los últimos tres meses, pero los profesionales del sector lo niegan rotundamente. «Los precios se están manteniendo», dice Cristina Casares de la agencia Look&find. Eso sí, «con dificultades», reconoce.

Vender un piso ahora cuesta el doble o el triple que hace tan sólo dos años. «Antes tardabas entre tres y cuatro meses, ahora puede pasar más de un año», explica Cristina. ¿El resultado?, proliferan carteles de «se vende» en las ventanas, «pero hay menos respuesta a nuestros anuncios».

Y aunque los interesados en vender un piso se resisten a bajar los precios, «pasados unos meses se avienen a negociar con los compradores», asegura esta profesional. La vivienda nueva «sigue teniendo salida, en especial la de precio medio y bajo», dice Eva Fernández Antuña, de Inmobiliaria 3, «pero la de segunda mano está muy sobrevalorada».

En Gijón, según Olga Gutiérrez, de Inmobiliaria Domingo, «cada barrio es un mundo». En Viesques, donde  hay pisos a 6.000 euros el metro cuadrado, casi «todas las viviendas que salen, se venden», afirma. En cambio, sí que reconoce «un bajón» en los pisos más caros y de lujo, como son los reformados de la zona centro (calles Uría, Cabrales y Corrida, por ejemplo).

«Vendo mi piso por lo que costó»

«Sé que éste no es el mejor momento para vender, así que pido por mi piso prácticamente lo que me costó. Aun así, no logro venderlo». Noelia Suárez puso su vivienda a la venta a finales de agosto y desde entonces no pasa una semana sin que alguien se interese por ella, pero sigue sin venderse. «Hay personas que ya ves que vienen a pasar el rato, y a los que se interesan realmente, el banco no les concede la hipoteca», explica.