Los jóvenes que hay ahora en Valladolid no serán suficientes para relevar a quienes se jubilarán durante las dos próximas décadas. En la provincia viven 89.415 menores de 20 años frente a los 122.111 personas de entre 45 y 64 años, tal y como recoge un informe del Instituto de Política Familiar, basado en los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística.

Esto supone que si todo sigue así, estas 32.696 personas que faltan suponen una pérdida del 12,8% de los trabajadores actuales (254.000, según el último dato de la encuesta de población activa).

Se puede ver desde dos perspectivas: la idílica, que se acabaría el paro en la provincia si se mantienen los mismos índices de empleo; o la realista, que habría menos gente que gana dinero, pueda gastar y cotizar a la Seguridad Social.

Hay tres factores que pueden ayudar a corregir este desajuste: la incorporación de más mujeres a la vida laboral, la llegada de inmigrantes y una mayor evolución tecnológica.

Más mujeres

«En los últimos años ya ha aumentado de forma importante esta presencia de las mujeres al mundo laboral y este efecto debe ir a más. Hay un colchón suficiente», indica Guillermo Ramírez Estévez, doctor en Geografía.

Sólo la mitad de las mujeres en edad de trabajar lo hacen realmente. En cambio, en el caso de los hombres, la tasa de actividad alcanza el 72%. En la medida que ambos datos se acerquen, se podrá corregir los efectos de la pérdida de población.

Inmigración

La inmigración también será clave. «Aquí interviene la estructura del mercado laboral, si demanda trabajadores de alta o baja formación. Si faltan muy cualificados es donde se daría el problema», añade. En la última década han llegado a Valladolid unos 18.000 extranjeros, la mayoría en edad de trabajar.

La modernización

Y por último, influirá la evolución tecnológica. «Como ya ha ocurrido en la agricultura, con menos empleados se logra más productividad por la modernización del sector», apunta Guillermo Ramírez.