A veces el cine no tiene que contar una historia con principio y final. A veces, el cine es sólo eso, cine. Imágenes bellas que se mueven y nos cuentan algo que sucede, que tiene vida, o que no.

Algo así es lo que propone Hou Hsiao Hsien en Le voyage du ballon rouge, que se presentó ayer a concurso en la Sección Oficial y que dejó a la sala dividida entre los aplausos y los pataleos.

En su argumento hay varios protagonistas y uno de ellos es un sencillo globo rojo que parece jugar con los personajes y que, en algunas escenas, llega a cobrar vida.

Sus movimientos hacen creer que tiene ojos, capacidad de movimiento y pensamiento, como una persona más. Con todo esto consigue seguir a un niño, otro de los protagonistas, y jugar con él o buscarle como si quisiera que no se separaran nunca.

Pero la película presenta algo más. También hay una mujer joven asiática amante del cine y entusiasta del cortometraje de Albert Lamorisse, Le ballon rouge, en el que se inspira la película.

Juliette Binoche dando vida a una madre que se encuentra desbordada por su trabajo y que debe afrontar varios problemas completa el cartel de protagonistas en cuyas vidas la cámara se inmiscuye durante una hora y media dejando que sigan después, sin más.

* Hoy. 12.30 y 16.30 horas. Roxy.