El camino más efectivo para aprender
Las personas que más leen (los jóvenes de 15 a 19 años) alcanzan un mayor nivel de formación.

Las personas que más leen son las que tienen mayor nivel de estudios. Lo dice la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España 2006-2007, realizada por el Ministerio de Cultura. La afirmación inversa también es cierta. Alcanzan mayor nivel de formación los que más leen. Esto no es una obviedad para el 42,3% de la población que no ha abierto un libro en el último año.

Ese mismo estudio demuestra que los que más leen son los estudiantes, pero sólo lo hacen con libros relacionados con sus estudios; es decir, por obligación. La consecuencia es que con el paso de los años se va dejando el hábito. Gran error. El mundo laboral de hoy exige una fo’rmación constante y, de momento, la lectura sigue siendo la única forma de conseguirla.

Ese mismo estudio demuestra que los que más leen son los estudiantes
Adquirir el hábito de la lectura es la inversión más productiva. ¿Cómo lograrlo? Hay que disfrutar de la actividad, y para eso no te puedes quedar en las lecturas obligatorias de las asignaturas. Es cuestión de probar, buscar e insistir. La oferta es amplia:
el año pasado se editaron cerca de 70.000 libros en nuestro país. Seguro que hay más de uno que te interesa... Busca textos que te motiven: novelas, biografías, cómics, ciencias, deportes, música, cine, etc. Lo ideal es empezar desde pequeño, pero nunca es tarde.

 

Mejor calidad de vida

Además, es una condición indispensable para superar los diferentes niveles educativos y para continuar la formación con el paso de los años; una persona que lee está más informada, puede elegir mejor y disfrutará más de la vida.

El hábito de lectura es mayor entre las mujeres que en hombres.
El 75% de las personas de 15 a 19 años ha leído algo en los últimos tres meses. A partir de ahí, las cifras se reducen. El Quijote o El lazarillo aparecen año tras año entre los libros más vendidos, porque son lecturas obligatorias en esas edades, entre otras cosas. Los que más leen son los que tienen estudios universitarios, y, los que menos, los que no completaron las enseñanzas básicas. El hábito de lectura es mayor entre las mujeres que en hombres.

 

La falta de tiempo no es excusa

Una de las principales razones que dan las personas que no leen es que no tienen tiempo. Un buen momento para hacerlo es mientras se espera, en los viajes en metro o en autobús, y antes de dormir, en lugar de ver la televisión. No se trata de una competición. Basta con leer de forma regular y rutinaria, aunque sea un par de páginas al día para empezar, porque si lo disfrutas te enganchará. Tampoco hay necesidad de gastarse dinero en la lectura, recuerda que para eso están las bibliotecas.

Vendedor y cliente

Vicente Gil. Librero. «La tele es el gran enemigo»

«Yo creo que los jóvenes sí leen, pero frecuentan más El Corte Inglés y la Casa del Libro que las librerías. Es importante empezar con los clásicos, ¿a quién no le divierte la picaresca? De todos modos, hay más libros que estrellas, sólo es cosa de buscar. La televisión es un enemigo de la lectura, al apagarla empieza otro mundo».

Sonia Cabrera. Estudiante. «Sería otra si no leyese»

«Yo sí leo y la gente de la que me rodeo también. Supongo que hay otros que no lo hacen, allá ellos. Me interesa todo lo que tiene que ver con el cine y la fotografía, y también leo novelas y libros sobre nuestra historia reciente. No sé cuántos al año porque algunos los dejo si no me gustan. Para mí es fundamental, sería otra persona si no leyese».