Motín en el tejado
Un grupo de presos permanece en el tejado de la Penitenciaria Estatal de Alcaçuz. Ney Douglas / EFE

La situación en la prisión de Alcaçuz, la mayor de la ciudad brasileña de Natal, está "fuera de control" tras el nuevo enfrentamiento entre presos de bandas rivales, admitió el gobernador del estado de Río Grande do Norte, Robinson Faria.

El gobernador adelantó que había pedido al Gobierno federal el envío de efectivos de las fuerzas armadas para tratar de frenar la "guerra" desatada en Alcaçuz (noreste del país), "tomada" por los reclusos desde el sábado.

"Están prendiendo fuego a los autobuses como represalia por la separación de las facciones en los presidios. Los dos bandos están represaliando al Gobierno. La situación es mucho más grave que ayer. Necesitamos de un socorro inmediato", dijo Faria en declaraciones a la emisora local CBN.

Según imágenes aéreas tomadas por cadenas locales de televisión, los presos estaban separados por una barricada levantada con colchones y maderas en el patio de la cárcel, pero un grupo de reclusos la tumbó y comenzó una batalla campal.

La Policía intentó contener el enfrentamiento disparando balas de goma y gases lacrimógenos desde las casetas de control.

Varias personas resultaron heridas y tuvieron que ser trasladas en carretas por otros reos de Alcaçuz, que desde 2015 tiene varias celdas sin puertas después de una rebelión.

El gobernador Faria, ya había dicho que si la Policía entraba en la prisión podría repetirse el episodio de Carandirú -donde en 1992 murieron 111 presos, la mayoría por disparos de agentes-, confía ahora en la acción de las fuerzas armadas para garantizar la seguridad en las calles y de la policía para acabar con la guerra en Alcaçuz.