Desde que en enero se empezaron a aplicar los desalojos exprés en Barcelona, se cierra una casa okupada cada dos días, según se deduce de los datos que ayer dio a conocer la concejal de Prevenció, Seguretat i Mobilitat, Assumpta Escarp, durante la Comissió de Seguretat.

Entre enero, cuando entró en vigor esta actuación por la vía rápida contra las casas okupadas, hasta septiembre fueron desalojadas 141 viviendas. No se incluye la Ruïnamàlia, la última casa okupada del Raval, donde el colectivo tenía su Oficina de la Vivienda y que fue desalojada el miércoles.

Más de 200 viviendas

Las medidas judiciales han tenido efecto en cuanto a la inmediatez de las actuaciones, aunque sigue habiendo 209 viviendas okupadas en la capital catalana, según el Ajuntament. Una cifra en la que, en cambio, no coincide el movimiento okupa.

«Hemos notado la presión desde principios de año, pero también es cierto que si hay muchos desalojos también hay muchas nuevas okupaciones», afirman desde el movimiento okupa.

Más presión policial

Para comprobarlo basta con dar un vistazo a las cifras dadas por Escarp. En estos momentos, hay 209 casas okupadas en la capital catalana, 84 menos de las que se anunciaron en una comisión de seguridad celebrada el pasado mes de febrero: 293 casas okupadas.

«Hace un año y medio el Ayuntamiento dijo que había 202 casas okupadas en Barcelona, lo que demuestra que sigue habiendo más o menos las mismas, a pesar de la presión policial en lo que llevamos de año», aseguran las mismas fuentes.

Por su parte, Escarp también recordó ayer que, en todo el año 2006, se produjeron 117 desalojos de casas okupadas, lo que significa 24 menos que en los primeros nueve meses de este año.

150 ocupaciones «reivindicadas»

Para el movimiento okupa barcelonés todas las casas okupadas no son iguales. Ellos contabilizan en un total de 150 el número de casas okupadas «reivindicadas» en Barcelona, cifra que difiere de las 209 consideradas como «okupadas» por el Ajuntament de Barcelona. «Son casas okupadas para denunciar un caso de especulación o planes urbanísticos que no nos gusten. Hay gente que ocupa una casa porque no tiene un lugar donde vivir», especifican los okupas.