Según informa Emasesa en un comunicado, las lluvias torrenciales y un hundimiento del terreno estuvieron en el origen de una afección a la canalización subterránea que ha sido sustituida por un enlace en forma de by-pass al aire.

Las obras de emergencia contaban con un presupuesto extraordinario de 750.000 euros y un plazo de ejecución de 20 días que ha sido reducido a la mitad gracias a la solución técnica planteada y a una ejecución intensiva de los trabajos en tres turnos durante las 24 horas.

Además de la sustitución del tramo de tubería, el plan de actuaciones de Emasesa incluyó el refuerzo del bombeo en la zona afectada así como la derivación de parte del caudal de aguas residuales a otras cuencas mediante el sistema de compuertas de ataguía.

Asimismo, durante la ejecución de los trabajos, en los que no ha habido afección alguna al consumo, la empresa metropolitana desplegó el protocolo de control de calidad de aguas del Guadaíra y protección del medio ambiente minimizando la afección de vertidos de aguas sin que se haya producido incidencia en los ecosistemas acuáticos, en la flora ni en la avifauna propia (garcillas, cigüeñas, charranes, fochas, ánade real, cormorán, cigüeñuelas, entre otras especies de limícolas y anátidas fundamentalmente).

Entre otras medidas, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) autorizó el aporte de caudales procedentes del canal del Bajo Guadalquivir con un flujo de unos tres metros cúbicos por segundo.

La información sobre la marcha de los trabajos así como las medidas de coordinación y control adoptadas han formado parte de la comisión de seguimiento creada al efecto con la Delegación Territorial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

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