El polaco Roman S. S., acusado de matar y descuartizar a su compatriota Mykola S. en el piso que compartían en Alcalá de Henares en 2004, aceptó ayer una pena de seis años de cárcel después de que el fiscal modificara su acusación de asesinato por la de homicidio (sin premeditación).

La sentencia concluye que Roman discutió con su compañero de piso porque no colaboraba en casa y, ayudado por tres amigos que están huidos, le estranguló con una cuerda aprovechando que su víctima estaba borracha. Luego descuartizaron el cadáver y depositaron los restos en varios contenedores.