La sentencia, consultada por Europa Press y sobre la que cabe recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Almería, recoge como al día siguiente a la muerte de su pareja sentimental, la acusada extrajo del cajero una cantidad de 600 euros y realizó compras en distintos establecimientos por valor de 2.500 y 500 euros "guiada por un ánimo de enriquecimiento ilícito".

Fue una hija del fallecido quien descubrió "extractos raros" de la cuenta de su padre, los cuales se habían cargado al día siguiente de su muerte, según relató durante la vista oral en la que la defensa de la acusada, quien se acogió a su derecho a no declarar, explicó que en la pareja "existía una economía mezclada" en la que ambos miembros usaban la tarjeta del otro.

En este sentido, aseguró que la mujer empleó la tarjeta aunque "no con ánimo de lucro" puesto que habría "repuesto" la cantidad, lo que la juez Sara Herrera puntualiza como incierto ya que, según lo declarado por la denunciante y su letrada, se habría "llegado a un acuerdo de pago".

En cualquier caso, la juez señala que con dicho alegato quedó acreditado que la acusada "cogió la tarjeta, sacó dinero e hizo pagos con ella sin la debida autorización" ya que "al producirse el fallecimiento, dicha autorización, de existir, cosa no acreditada, perdería toda su virtualidad" debido a que el titular de la cuenta, la misma pasaba a ser de sus herederos.

La magistrada advierte además la "celeridad" con la que la acusada procedió a hacer uso de la tarjeta de su pareja fallecida, lo cual "hizo justo al día siguiente del deceso y por la nada desdeñable cantidad de 3.600 euros en total".

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