Las protestas por el estado del edificio de Elvira los situó en el centro de la diana, pero tan sólo es uno de los muchos casos de inmuebles en la ciudad cuyos propietarios abandonan a posta su mantenimiento para especular con ellos.

Urbanismo se ha propuesto atajar de raíz una situación que «clama al cielo», en palabras de la responsable del área, Isabel Nieto. Por este motivo, la Gerencia ha decidido sacar a venta forzosa aquellos edificios cuyos dueños hayan incumplido de forma reiterada las órdenes de medidas de conservación y seguridad tramitadas desde el organismo municipal.

«Se dedican a desoír durante ocho y nueve años esos requerimientos y no hacen las obras con la intención de solicitar la declaración de ruina», apunta la edil de Urbanismo.

De rentas antiguas

Hasta ahora, la despreocupación de los propietarios por el estado de sus inmuebles tenía una motivación: obtener esa declaración que les da carta blanca para rescindir el contrato de arrendamiento con los inquilinos de los pisos, la mayoría de renta antigua.

«Mientras se tramitaba el expediente y lo recurrían en los tribunales, pasaba el suficiente tiempo como para que no hubiese más remedio que conceder la ruina y se salían con la suya» , lamenta Nieto.

Así las cosas, los técnicos de Urbanismo tienen instrucciones de no conceder más declaraciones de ruina si cuentan con pruebas que apuntan a posibles casos de moobing inmobiliario. «No queremos ser cómplices, por eso estos infractores serán sancionados y perderán sus edificios».

¿Qué pasará con los inquilinos?

La prioridad para Nieto es hacer cumplir las leyes y proteger a los inquilinos que se sientan víctimas de estas situaciones. Por ello, los edificios que salgan a venta forzosa se comprarán con los inquilinos dentro. Esto es, el nuevo propietario lo adquirirá a "un bajo precio", aunque tendrá que reformarlo y respetar los arrendamientos antiguos. Ayer salieron dos a la venta: en las calles Verónica de la Magdalena y Santo Sepulcro.