Grieta en la Tate
Dos espectadoras pasean cerca de la grieta de la artista colombiana Doris Salcedo (REUTERS/LUKE MACGREGOR) REUTERS/Luke MacGregor

No se trata de una simple fractura en el suelo de la Tate Modern. "Shibboleth", la gran grieta irregular abierta en la enorme Sala de las Turbinas de la galería londinense condensa el último proyecto de la colombiana Doris Salcedo, quien define su obra como "perturbadora, conflictiva y difícil".

Salcedo ha vuelto a tomar como referente a las "víctimas", a los "inmigrantes" y a las divisiones del mundo

Motivada siempre por temáticas políticas y sociales, Salcedo ha vuelto a tomar como referente a las "víctimas", a los "inmigrantes" y a las divisiones del mundo y de la humanidad para concebir una escultura subterránea cargada de "significado".

Salcedo da rienda suelta a sus inquietudes con los centímetros que fragmentan los cimientos de la vasta sala de exposiciones, y con los que la artista simboliza el "agujero que hay entre la humanidad y la falta de humanidad".

"La grieta no tiene fondo; es tan profunda como lo es la grieta de la humanidad", indica.

Instalaciones impactantes

Nacida en 1958 en Bogotá, Salcedo sucede en la Sala de las Turbinas al alemán Carsten Hoeller, dentro de la serie anual "Unilever", que empezó en 2000 y que ha contado con conocidos artistas como el español Juan Muñoz y la franco-estadounidense Louise Bourgeois.

En 2002 ya sorprendió con 280 sillas colgadas de la fachada oriental del Palacio de Justicia de Bogotá, un tributo al centenar de personas que murieron durante el asalto de un grupo de guerrilleros del M-19 a ese edificio en 1985.