El primer ministro británico, Gordon Brown, ordenó ayer la retirada de más de la mitad de las tropas que vigilan Irak. La misión pasará de los 5.000 soldados actuales a 2.500 en primavera de 2008. El Ejército entregará a final de este año el control de la provincia de Basora a las fuerzas iraquíes. Además, Londres facilitará las peticiones de asilo a los iraquíes que trabajan con sus tropas en el país.