Ama de casa
Una mujer realiza tareas domésticas en su hogar. GTRES

El aumento de la participación laboral de las mujeres en España en las últimas décadas y su mayor nivel educativo sobre los hombres, no han sido dos motivos suficientes para romper con la brecha laboral de género. Aún cobran menos, trabajan en empleos peor pagados, sufren más las jornadas parciales involuntarias, la temporalidad, están sobrecualificadas en sus puestos y ocupan menos cargos de dirección en las empresas.

"La fuerte segmentación en la realización de las tareas del hogar tiene un efecto significativo sobre las tasas de fertilidad y otras brechas laborales", sostiene un análisis de los economistas José Ignacio Conde-Ruiz e Ignacio Marra para la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Este inequitativo reparto en las tareas domésticas es "muy preocupante", según este think tank. Y estaría detrás de las desigualdades laborales de género en materia de empleo, salarios y acceso a posiciones de liderazgo.

La distribución de tareas domésticas es "sumamente desigual" en relación a países de su entornoSegún Fedea, de poco sirve que el 43% de las mujeres tenga estudios universitarios frente al 36% de los hombres —una brecha que se amplía del 67% frente al 58% en el caso de la educación secundaria— o que el crecimiento de la fuerza laboral femenina en España haya sido la mayor en la UE en 15 años si luego, como muestran los datos de este laboratorio de ideas, casi el 70% de las horas de trabajo doméstico las realizan las mujeres.

"En España hay poca diferencia de género en cuanto a horas dedicadas al trabajo, porque las tasas de actividad femenina son altas y el porcentaje de trabajo parcial [que suele ser ocupado en mayor porcentaje entre las mujeres] es inferior a otros países", asegura el estudio. Pero la distribución de tareas domésticas por género es "sumamente desigual" en España en relación con las naciones de su entorno.

Y esta brecha se cierra a un ritmo inferior a la de participación laboral, por lo que las mujeres trabajan cada vez más mientras siguen arrastrando una carga doméstica mayor que los hombres. "Este 'doble turno de trabajo' provoca un gran impacto en la fertilidad por la desigual responsabilidad en los cuidados de los niños", dice Fedea. Y ofrece cifras. Las españolas dedican 2,5h más que los hombres a estas labores —sólo detrás de Italia entre los países analizados por Fedea—, 1,4h menos al trabajo remunerado y 1h menos al ocio.

Además, prácticamente todas las tareas son realizadas en mayor medida por las mujeres, desde la limpieza del hogar, a la comida y al cuidado de los hijos y los mayores. Solo la jardinería y las reparaciones tiene un mayor tinte masculino. "La distribución desigual de las tareas domésticas es uno de los factores más importantes que existen detrás de la desigualdad laboral de género", zanja Fedea.

De aquella desigualdad, el resto de brechas

Con tal desigualdad en las tareas del hogar, el ajuste de la mujer al mercado laboral parte con un hándicap importante tanto en los puestos de trabajo a los que opta, como en la duración de la jornada. Y por ende, su efecto en los sueldos. "La concentración de mujeres en ocupaciones con salarios relativos bajos es muy probablemente un factor de relevancia en el diferencial de salarios en un número importante de países europeos". Entre ellos España, donde esta brecha salarial asciende al 20%.

Las mujeres sólo ocupan el 10% de las posiciones de liderazgo, por debajo de la media de los otro ocho países analizadosMenos sueldo... y también menos autoridad. En las empresas privadas más importantes de España las mujeres sólo ocupaban en 2015 el 10% de las posiciones de liderazgo y el 17% de los asientos de los Consejos de Administración; una cifra, esta última, muy superior al 3% que existía en el año 2000 pero por debajo de la media de los ocho países analizados (Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Alemania, Suecia, Bélgica y Holanda).

"Estos techos de cristal", apunta Fedea; "se explican por la mala conciliación trabajo-familia, el fuerte desajuste entre cualificación y puestos entre las mujeres y los estereotipos de género". Por eso, este laboratorio propone mirar a Italia "para romper el monopolio masculino". Allí se impusieron cuotas directivas obligatorias en las empresas —con amenazas de sanciones— y la presencia femenina en Consejos creció del 6% al 30% en cinco años.

"Aunque es cierto que hay una segregación ocupacional por sectores, lo cierto es que hay un mayor porcentaje de mujeres sobrecualificadas para el puesto que desempeñan y es preocupante el estancamiento de la tasa de féminas que alcanza puestos de responsabilidad", explicó el subdirector de Fedea, Jose Ignacio Conde-Ruiz, en la presentación del informe. Por eso Fedea considera "beneficioso" replicar esta cuotas en España.

Cuotas, ayuda pública e incentivos en las bajas por hijos

No es la única recomendación que ofrece Fedea para solventar la desigualdad laboral de género. La mayor implicación de la mujer en las tareas domésticas se podría aliviar, según Fedea, de tres modos. Primero, extendiendo los servicios públicos de cuidado y educación infantil de niños de 0 a 3 años. "Reducir las interrupciones de la vida laboral para las mujeres contribuiría a incrementar la fertilidad y a a cerrar la brecha de salario, temporalidad y estabilidad laboral", asegura el estudio. 

Además, el estudio de Conde y Marra sugiere flexibilizar más las jornadas y lugar de trabajo, un punto en el que España suspende porque solo el 20% de las empresas —según datos de OCDE— ofrecen a sus empleados flexibilizar su empleo. Y finalmente, propone un sistema de bajas laborales por nacimiento que sea más equitativo.

En este último punto, Fedea propone trabajar en la implicación de los padres con un sistema de "pocos días de uso compartido, un permiso de paternidad intransferible con días que 'o usas o pierdes' —como pidió recientemente el Parlamento al Gobierno—, así como incentivos para que los padres se cojan más días de baja pagada, como puede ser premiar a la madre con más tiempo o más remuneración. "Cuando los padres cogen más tiempo de baja", zanja Fedea", "tienden además a repartir las tareas domésticas y de cuidado infantil de forma más equitativa".