El expresidente brasileño Lula
El expresidente brasileño Lula EFE

Quienes pensaban que el controvertido impeachment de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, favorecería a su partido porque este se podría ver como una víctima, se han llevado una sorpresa este domingo.

El Partido de los Trabajadores (PT), la formación de los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva y de su sucesora, Rousseff, sufrió en las elecciones municipales de este domingo, en las que sólo conquistó la alcaldía de una capital, su mayor descalabro electoral en dos décadas.

La destitución de Rousseff el pasado 31 de agosto y los escándalos de corrupción, que salpican incluso a Lula, han pasado factura al PT, ahora en la oposición después de 13 años de gobierno. Si bien la oposición está también salpicada por numerosos escándalos de corrupción, estos no parecen haber pasado factura.

Los analistas ya habían previsto que el PT pagaría este domingo por el desgaste provocado por 13 años en el poder, por la mayor recesión sufrida por Brasil en las últimas décadas y que dejó a 12 millones de desempleados, por las numerosas denuncias de corrupción que salpican al partido y la radicalización generada por el proceso que concluyó con la destitución de Rousseff.

La única victoria de la izquierda este domingo se celebra en Río de Janerio. Allí, Marcelo Freixo, un conocido activista de derechos humanos que inspiró un personaje de la películaTropa de Élite 2 ha pasado a segunda vuelta por su partido, el PSOL. Un candidato que contaba con el apoyo de las celebridades cariocas, entre ellas el actor que protagonizó el filme, Wagner Moura, hoy famoso por encarnar a Pablo Escobar en Narcos.

Cae el alcalde estrella

Además de conquistar menos de la mitad de las 635 alcaldías que obtuvo en 2012 y de casi desaparecer en las mayores ciudades del país, el PT perdió Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil y cuyo alcalde, Fernando Haddad, exministro e importante aliado de Lula, fue derrotado por un empresario sin experiencia política, Joao Doria, del conservador Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Haddad, profesor de profesión, carismático fuertemente preocupado por el urbanismo y las minorías sociales, tiene una trayectoria limpia y sin escándalos de corrupción, pero, aunque percibido como "poco petista", no se salvó del descalabro de su partido.

Su gestión ha sido alabada por medios internacionales e incluso el Wall Street Journal lo llamó "visionario urbano", por sus políticas a favor de la movilidad urbana que le valieron un sinfín de críticas en una urbe donde el coche es un fuerte símbolo de estatus.

Doria sorprendió y ganó sin necesidad de segunda vuelta la alcaldía que pertenecía al PT. Su partido, el conservador Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal fuerza de oposición al PT y aliado del nuevo presidente de Brasil, Michel Temer, obtuvo el 53,28 % de los votos con el 99,91 % escrutado, casi tres veces más que Haddad, que fue el segundo colocado con el 16,70 %.

El PT, que ya tuvo tres dirigentes en el gobierno de Sao Paulo, no quedaba fuera de la segunda vuelta en la mayor ciudad del país desde 1992.

La formación también perdió la alcaldía de Sao Bernardo do Campo, la cuna del partido y fortín y residencia de Lula, donde su candidato, Tarcisio Secoli, quedó en tercer lugar. Este municipio en el cinturón industrial de Sao Paulo, en el que los sindicatos tienen una fuerte influencia, es gobernado por Luiz Marinho, un dirigente del PT que, como Lula, fue presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo antes de ingresar a la política.

Sólo una capital

Según los escrutinios, de las 26 capitales regionales de Brasil el PT sólo gobernará en Río Branco, en el minúsculo estado amazónico de Acre y donde el actual alcalde, Marcus Alexandre, fue reelegido con el 54,79 % de los votos.

La otrora formación gobernante podrá disputar en segunda vuelta la alcaldía de Recife, capital de Pernambuco y donde su candidato, Joao Paulo, fue el segundo más votado (23,76 %), pero tendrá dificultades para imponerse en segunda vuelta, el 30 de octubre, al socialista Geraldo Julio, que obtuvo el 49,34 %.

El PT había conquistado nueve capitales regionales en 2004, cinco en 2008, cuatro en 2012 y se quedará con entre una y dos a partir de enero de 2017. Si consigue Recife y suma otras dos, igualará su resultado de 1996, pero, en caso de derrota, encajará su mayor descalabro en unas municipales desde 1985, cuando obtuvo una sola capital.

Además, considerando las 93 mayores ciudades de Brasil, que tienen cerca del 37 % de los electores, el PT puede conseguir otras cuatro alcaldías en la segunda vuelta, con lo que obtendría menos de la tercera parte de los 17 gobiernos municipales en grandes ciudades que obtuvo en las municipales de 2012.

Además, las dos únicas candidatas que la destituida Rousseff apoyó personalmente, con participación en sus mítines, también fueron derrotadas.

Las diputadas Alice Portugal y Jandira Feghali, ambas aspirantes por el Partido Comunista do Brasil (PCdoB) y enérgicas defensoras de Rousseff, fracasaron en sus intentos de conquistar Salvador y Río de Janeiro respectivamente.

El PT tampoco consiguió ir a segunda vuelta en Porto Alegre, ciudad que gobernó 16 años seguidos entre 1989 y 2004 y que quería reconquistar con el exministro Raúl Pont, que quedó en tercer lugar. Hasta en Garanhus, ciudad natal de Lula, el PT fue relegado.