EDAR de Gibraleón en agosto de 2016
EDAR de Gibraleón en agosto de 2016 EUROPA PRESS/AQUALIA

Según ha informaddo Aqualia en una nota, la empresa tiene una "dilatada experiencia y solvencia técnica" ya que gestiona más de un millar de servicios de agua en España "con absoluta responsabilidad y profesionalidad", por lo que considera estas denuncias "muy graves" y no permitirá que "se siga lesionando su imagen ni poniendo en entredicho su gestión", máxime cuando para ello "se utilizan imágenes de dudosa credibilidad y se falsea la realidad".

La empresa ha recordado que el Ayuntamiento de Gibraleón es el dueño de todas las instalaciones del Servicio Municipal de Aguas, y es "su deber" velar porque el gestor de las mismas, sea privado o no, las mantenga en buenas condiciones.

Por ello, si, como afirma Giahsa, se han encontrado tantas deficiencias en la instalación, "esto diría muy poco acerca de la responsabilidad del Ayuntamiento de Gibraleón y sus técnicos en su labor de vigilar que esto se cumpla".

Por el contrario, cuando Aqualia comenzó su gestión de la depuradora de Gibraleón el 2 de diciembre de 2013, tras haber estado gestionada hasta entonces por Giahsa a través de Aguas de Valencia, "sí encontró graves deficiencias que tuvo que solventar para que la instalación funcionara adecuadamente".

Aqualia niega rotundamente que la depuradora tenga las deficiencias que Giahsa señala, pues en ese caso no hubiera funcionado adecuadamente como ha venido haciendo estos tres años en los que la ha estado gestionando. En este periodo no se ha producido ningún incumplimiento de los parámetros de calidad de agua depurada que la ley obliga a cumplir, al contrario de lo que ocurría antes de su llegada con la gestión de Giahsa y Aguas de Valencia, cuando el 27 de julio de 2013 IU denunció vertidos de aguas fecales al río Odiel.

De hecho, el mismo día de finalización de la gestión de Aqualia en Gibraleón -el 31 de agosto de 2016-, la alcaldesa, el teniente alcalde, personal de Giahsa y personal de Aguas de Valencia estuvieron en la depuradora y se les ofreció recorrer conjuntamente las instalaciones, lo cual declinaron porque entendían que no era necesario ya que la planta "se veía bien". Una planta que "se ve bien" no parece compatible con una situación de tres años de "abandono".

Por todo ello, a Aqualia le parece "inadmisible" que se cree una falsa alarma social y se "demonice su gestión como empresa privada", cuando actualmente es Aguas de Valencia, otra empresa privada, la que gestiona la depuradora.

Ante esto, no dudará en querellarse contra aquellos que persistan en manchar su imagen a través de falsedades que pongan en tela de juicio la profesionalidad de su gestión.

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