El especialista del Institut Universitari Dexeus, Josep Maria Farré, asegura que "la pasión dura entre dos y cuatro años", aunque es posible renovarla con la "perversión casta", es decir, con la satisfacción de diversiones mutuas.

Farré aseguró, en una conferencia en el Museo de las Ciencias Naturales de Barcelona, que hay "personas que no pueden soportar vivir sin pasión", a pesar de que lo natural es pasar "del amor pasional al amor íntimo con los años". Más adelante, la pareja convive en un estado de "beatitud", lo mismo que se experimenta con la actividad sexual.

A pesar de que sustancias como la feniletilamina, la dopamina o las feromonas condicionan nuestra respuesta a los estímulos pasionales, inyectar estas hormonas a alguien que no esté enamorado no serviría de nada. Aún así, hay personas más proclives a enamorarse porque son "adictas" a estas sustancias, aunque pueden tener otros efectos, como que menstruen a la vez dos mujeres que viven bajo el mismo techo.