A través de los ojos de sus habitantes, Hernán Zin nos descubre la realidad de una de las urbes más postergadas y miserables del mundo: Calcuta. Comienza con la mirada delirante de Tuna, un antiguo profesor de la Academia de Arte que un día se volvió loco y que ahora duerme en las aceras. Sigue con los ojos cansados de Sarasuti, una madre que malvive bajo un plástico junto a sus seis hijos. Y termina con Dipti Porchas, una anciana que pasa sus horas sola, bajo un puente, entre las nubes de contaminación, el agua del monzón y la basura. Historias humanas, conmovedoras, que nos ayudan a conocer el día a día de la ciudad de Rabindranath Tagore , Satyajit Ray y la Madre Teres a.

El documental “La locura de Calcuta”, segundo capítulo de la serie que Hernán Zin ha filmado en una docena de países para 20minutos.es, deslumbra tanto por su ritmo vertiginoso y su originalidad formal como por el valor humano de los testimonios que presenta. Y lo que sucede es que Zin cuenta con ventaja. Vivió en Calcuta durante tres años. Desde allí escribió su primer libro “Un voluntario en Calcuta”. Y rodó en 1997, junto al músico Nacho Cano, el documental para Televisión Española: “Vida y muerte en la estación de Calcuta”.

Periodista, escritor, autor del blog Viaje a la guerra, Zin lleva 13 años recorriendo el mundo. En el vídeo que hoy estrena en 20minutos.es nos presenta personajes a los que conoce muy bien. Tuna, el pintor de ojos saltones como los de Dalí, lo ha ido retratando a lo largo del tiempo. A pesar de su enfermedad, aún demuestra su talento en cada trazo. Sarasuti, la madre que sobrevive con sus hijos de recoger basura, y que le confiesa que a veces “la muerden las ratas”, es también una vieja amiga de Zin.

En definitiva, un documental audaz, innovador, pero que al mismo tiempo logra sumergirse en las fauces de la pobreza. Un documental que a nadie dejará indiferente sobre una ciudad incapaz de generar indiferencia.

El documental se rodó en julio de 2007. Sergio Carmona se encargó de la cámara de vídeo de alta definición. Mohamed Ershad de las traducciones. Y Amalio González de la edición.