20 minutos se ha puesto en contacto con una de estas mujeres –que no quiere decir su nombre– la cual afirma que las causas del anominato femenino están claras. «Existe un machismo generalizado en el mundillo del juego».

La opinión general es que «el hombre ludópata se gasta su dinero y la mujer, el de la familia», un hecho que hace que ésta sufra más discriminación social. La Asociación Cordobesa de Jugadores en Rehabilitación (Acojer), representada en su mayoría por hombres, quiere animar a las mujeres a que reconozcan su enfermedad. Por eso va a llevar a cabo esta semana unas jornadas. Porque algunas sólo se han decidido cuando han sufrido un gran golpe.

«Llegué a gastarme 15 millones de pesetas», dice una jugadora a 20 minutos. Fue entonces cuando su hijo le animó a pedir ayuda. «Sentí un inmenso consuelo al confirmar que había gente como yo», dice. Aunque sabe que el gusanillo» seguirá ahí siempre.

Se puede salir de la adicción

El bingo y las apuestas del estado (Lotería, bonoloto...) son los reyes de esta adicción, los juegos que más enganchan. No obstante, y como buena noticia, la ludopatía es la patología de este tipo que antes se elimina. Según la Asociación Acojer, el 68% de los ludópatas, tras un año de terapia y rehabilitación, logran recuperarse con éxito. Por eso, desde Acojer, quieren animar a las mujeres a enfrentarse a su adicción, ya que , de momento, de las 120 personas enfermas que tratan en la asociación, sólo 14 son mujeres.