Piso compartido
Un estudiante muestra el frigorífico que comparten todos los compañeros del piso. ARCHIVO

Alquilar un piso a estudiantes puede ser una opción muy válida si tenemos una vivienda a la que queremos sacar rentabilidad. Supone ingresos y garantiza que el piso estará libre con relativa facilidad. Claro que la cosa tiene sus riesgos. De hecho, muchos propietarios son reticentes a alquilar su casa a estudiantes.

El curso universitario está a punto de empezar y miles de estudiantes llegan a la ciudad en busca de un piso que poder compartir. Para los propietarios que aún no están convencidos de alquilar su vivienda a estos jóvenes, el Consejo General de Colegios de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de España da una serie de pautas para hacerlo con todas las garantías.

La elección es muy importante
Se recomienda elegir con cuidado a los inquilinos. Lo aconsejable es mantener una entrevista con todos los estudiantes que van a ocupar la vivienda y, si es posible, con sus padres, con el fin de evaluar su actitud y dejar claras las responsabilidades en el caso de que la vivienda pudiera sufrir daños.

Es mejor alquilar el piso como un todo
Es preferible alquilar el piso como una única unidad, en lugar de realizar el alquiler por habitaciones. La renta es única y la responsabilidad del pago solidaria. De esta forma los mismos inquilinos cubren posibles vacantes y responden del impago de uno de los ocupantes. La gestión para el propietario es más sencilla si existe cualquier problema.

Buen equipamiento
Estos alquileres son de pisos amueblados. Es necesario colocar muebles funcionales y con una buena presencia. La visibilidad es fundamental para defender la renta y para alquilar con rapidez. Debe desecharse convertir el piso de alquiler en el almacén de los muebles sobrantes de la familia.

Pedir fianza y gestionarla correctamente
Es fundamental fijar una fianza que cubra posibles desperfectos en la vivienda, que será de dos meses si se considera arrendamiento de temporada universitaria. Esta fianza debe ser depositada por el propietario en el organismo autonómico competente.

Garantías
La Ley de Arrendamientos Urbanos permite garantías adiciones a la fianza, que en estos casos conviene que sea un aval personal o bancario de los padres, toda vez que los estudiantes carecen de ingresos. Los padres deben firmar también los contratos con responsabilidad solidaria del pago de la renta y cantidades asimiladas, así como de los posibles daños.

Contrato por escrito
El propietario tiene más que perder y le conviene formalizar un contrato escrito, el cual reporte seguridad jurídica y recoja las garantías del cumplimiento del contrato por los estudiantes, tanto del pago de la renta como que se devolverá en perfecto estado.

Inventario
Es recomendable realizar un inventario detallado con todo el contenido de la vivienda (muebles, electrodomésticos, menaje, elementos decorativos) y el estado de los mismos, de forma que pueda realizarse una comprobación una vez finalizado el curso.

Atención debida
Unos buenos inquilinos estudiantes hay que mantenerlos y cuidarlos porque la etapa universitaria es extensa en el tiempo. Para ello es conveniente atender sus solicitudes en orden a mantener la correcta habitabilidad de la vivienda, efectuando las reparaciones precisas o por ejemplo cambiando colchones o electrodomésticos si fuese preciso.