Las condiciones, forma de realizarlas, lugares y modo de autorización serán objeto de una "inminente" regulación normativa, según avanza la Administración autonómica en nota de prensa.

Esta resolución es consecuencia de la "fuerte" disminución de la nascencia de los cereales por el ataque de estas larvas polífagas que dañan las raíces y el cuello de las plantas y que han proliferado por las condiciones climáticas "anormalmente cálidas" que se han producido durante el último otoño-invierno.

Es por ello que la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio obliga a tomar medidas fitosanitarias que disminuyan la población del gusano por debajo del umbral económico de daños.

Pero ante la "inexistencia" de una materia activa registrada para el control químico de las larvas de estos gusanos, el Servicio de Sanidad Vegetal determina la quema controlada y lenta del rastrojo de las parcelas de cereal que vayan a ser cultivadas en la próxima campaña y siempre en cumplimiento de la normativa y fechas reguladas en materia de prevención de incendios forestales.

En la aplicación de las medidas fitosanitarias se exceptúa de la obligación de la quema a las explotaciones acogidas a agricultura ecológica, de mínimo laboreo o siembra directa, y aquellas parcelas que hayan incorporado los rastrojos del cereal al suelo mediante laboreo justo después de la cosecha a una profundidad de al menos 10 centímetros.

Sin embargo, estas parcelas deberán realizar una labor "profunda" con grada de discos o de volteo del terreno antes de la siembra, explica la Junta.

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