Neuróloga, especialista en Epilepsia, Irene Villegas, con el estimulador vagal
Neuróloga, especialista en Epilepsia, Irene Villegas, con el estimulador vagal ÁREA DE SALUD II CARTAGENA

Así lo ha avanzado a Europa Press la neuróloga, especialista en Epilepsia, Irene Villegas, adjunta de Neurología (Unidad de Epilepsia) del Complejo Hospitalario de Cartagena.

El estimulador del nervio Vago (ENV) es una técnica paliativa que se utiliza en pacientes con epilepsia y que son refractarios. Similar a un marcapasos, este dispositivo estimula el nervio vago y su objetivo no es otro, según la doctora Villegas, que "disminuir las crisis epilépticas, mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir la medicación".

Y es que, advierte la neuróloga, "el tratamiento médico farmacológico puede llegar a reducirse hasta un 50 por ciento y en el caso de las crisis, éstas pueden descender hasta un 30 por ciento".

En esta línea, ha reconocido que "el arsenal de fármacos antiepilépticos es, afortunadamente, muy extenso y cada vez más completo", aunque advierte que "siguen generando efectos secundarios importantes como la disminución de atención y memoria o problemas a nivel de metabolismo lipídico y óseo (osteoporosis y fracturas patológicas", tal y como se recoge, precisamente, en su tesis doctoral defendida en enero de este año, con el título 'Suplementación con vitamina D en epilepsia: estudio en pacientes con antiepilépticos clásicos y de nueva generación'.

Por ello, defiende la necesidad de "continuar buscando terapias con mejores perfiles y, sobre todo, que vayan a tratar la causa de la epilepsia".

Pero no todos los pacientes que sufren de esta enfermedad pueden llevar implantado este estimulador, puesto que tienen que cumplir una serie de requisitos.

Se trata de personas con epilepsia refractaria, es decir, "que no responden a los fármacos y no pueden someterse a una cirugía porque no hay lesión que justifique los episodios o el daño no se puede tratar sin que haya demasiadas secuelas" para disminuir cantidad y la intensidad de las crisis que sufren, explica.

El ENV "no se puede implantar en pacientes con alteraciones cardiacas, ya que puede generar bradicardias (bajada del ritmo cardiaco), además de que los efectos secundarios más frecuentes son la aparición de ronquera y tos", ha puntualizado. Se considera que es una "cirugía paliativa", en virtud de la cual, mediante un dispositivo "se mejora la calidad de vida de los pacientes".

Aunque lleva más de tres décadas realizándose en los distintos hospitales a nivel mundial, no ha sido hasta hace siete años cuando se ha implantado en la Región de Murcia, en concreto en el hospital de la Arrixaca.

Sin embargo, la doctora Villegas ha afirmado que desde mayo de este año los pacientes del Área de Salud II de Cartagena que llevan implantado este 'marcapasos' no tienen que desplazarse a Murcia para su control, puesto que dicho seguimiento también se puede realizar desde el hospital de Santa Lucía, perteneciente al Área de Salud II de Cartagena, facilitando así la asistencia del paciente.

Hay que tener en cuenta que la prevalencia de la epilepsia en la población general oscila entre el 0,7 y el 1,2 por ciento y hasta en el 30 por ciento de los casos, los pacientes no responden al tratamiento farmacológico.

RESULTADOS SATISFACTORIOS

Las estadísticas que se han conseguido gracias a este dispositivo son "buenas", según la especialista Irene Villegas, ya que se ha logrado reducir las crisis y la farmacología al paciente, incluso en algunos casos se llega a retirar.

Este dispositivo se puede implantar en personas de todas las edades, aunque en mayor proporción la técnica se aplica a niños con síndromes que condicionan epilepsias refractarias muy difíciles de controlar y que se dan en la infancia; así como en personas adultas con epilepsia localizada en el lóbulo frontal que son, también, difíciles de tratar con cirugía resectiva.

Actualmente, hay cuatro pacientes portadores de este dispositivo en el área de Cartagena y, al menos, cinco pacientes más en espera de implantación o estudio prequirúrgico.

Para concluir, esta especialista en epilepsia ha avanzado que la medicación "no es el futuro de esta enfermedad, sino los tratamientos más físicos", ya que, ha manifestado, "se está a las puertas de un gran cambio en la terapia de la epilepsia, con estimulación magnética transcraneal y optogenética".

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