Protestas lideradas por monjes budistas
Miles de monjes budistas desafían a la Junta Militar birmana y marchan por las calles de la antigua Rangún (AP).

La Junta Militar de Myanmar, antigua Birmania, ha impuesto un toque de queda hasta el amanecer del miércoles sobre Yangón (antigua Rangún) y Mandalay, la capital y la segunda ciudad del país, para intentar frenar las protestas masivas contra el Gobierno lideradas por miles de monjes budistas.

Los generales que controlan el país desde 1988 también han prohibido cualquier reunión de más de cinco personas, según varios testigos, quienes afirman que tropas y agentes de policía armados han rodeado la pagoda Sule, un templo budista que se ha convertido en el centro de las protestas pacíficas de los últimos días, las más grandes en los últimos 20 años.

Se ha advertido a través de altavoces de posibles acciones contra los manifestantes
Precisamente la zona próxima a la pagoda, que incluye el ayuntamiento, fue
escena del peor derramamiento de sangre durante la campaña contra las protestas en favor de la democracia en 1988, en las que se cree que murieron 3.000 personas.

El toque de queda, que se aplicará desde las 21.00 hasta las 5.00 horas, así como la prohibición del derecho de reunión, han sido comunicados a través de altavoces colocados en varios vehículos que fueron circulando por las calles de Rangún. Éstos también advirtieron de las posibles acciones contra los manifestantes, según una ley que permite el uso de la fuerza para poner fin a protestas ilegales.

Aung San Suu Kyi, en prisión

La agencia de noticias Reuters informa de que Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz e icono de la democracia que está detenida en su domicilio, fue trasladada a la famosa prisión Insein el domingo, un día después de aparecer frente a su casa para saludar a los monjes budistas.

Algunos analistas indicaron que la junta militar no estaba preparada para las manifestaciones multitudinarias contra 45 años de gobierno militar en el país del sureste asiático. Mientras, la comunidad internacional ha instado a los generales a evitar que se repita el derramamiento de sangre producido en las protestas de 1988, y Estados Unidos ha anunciado nuevas sanciones contra la junta.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha desaconsejado a los ciudadanos españoles que viajen a la ex Birmania ante el riesgo de que las manifestaciones en ese país desaten una ola de violencia.