Nació en Sueca en 1983. Es diplomada en podología por la universidad Miguel Hernández. Ejerce desde 2004

¿Qué tipo de calzado es más recomendable?

Con la llegada del otoño y la bajada de temperaturas, conviene llevar un zapato de piel y acordonado, ya que se adapta mejor al tamaño del pie que, durante el día, varía. Por eso, es mejor comprar el calzado al final de la tarde.

¿A qué se refiere?

La gravedad hace que a lo largo del día se acumulen líquidos en los pies y esto hace que aumente su volumen. Si una mañana compramos unos zapatos que nos aprieten un poco, es posible que, por la noche, no los podamos llevar.

¿Cuáles son las principales consultas que reciben?

Sobre todo, vienen mujeres con problemas de callos en los dedos. Esto es debido a que llevan zapato de tacón acabado en punta, lo que genera presión en los dedos y el callo.

¿Cómo evitarlo?

Lo ideal es llevar un zapato de tacón rígido que evite torceduras, que no oprima los dedos, es decir, que se puedan mover ligeramente, y que la suela amortigüe para que el peso esté repartido al andar.

¿También les visitan niños?

Sí. La mayoría por usar sólo deportivas, y desatadas. Esto favorece la sudoración y la aparición de verrugas y hongos. Deberían llevar zapatos que transpiren. Las deportivas son sólo para hacer deporte.