La Conselleria de Educación ha legalizado las cerca de 60 guarderías de Valencia que no tenían permiso para desempeñar su función como centro escolar. Desde el grupo socialista lo califican de «éxito». Todas ellas disponían de seis meses, a contar desde marzo, para poder subsanar deficiencias como un patio en el que los niños puedan jugar, además de cocina, clases y aseos óptimos. De no haber sido así, los cerca de 1.500 niños menores de tres años que acudían a estos centros «se podrían haber quedado sin la ayuda del cheque escolar», señala Juan Soto, concejal del PSPV en el Ayuntamiento de Valencia.