Cuando no es por una cosa es por la otra. Los aficionados del CF Palencia que ayer se desplazaron a Ponferrada regresaron con el ánimo por los suelos.

Y no es para menos. Cuando por fin el equipo da muestras de tener el tono de la pasada temporada, cuando consigue remontar un resultado adverso a base de coraje, va y pierde el partido en un garrafal error.

Del Barrio sigue buscando su once perfecto y apostó por Guardado y Alberto García de inicio. El entrenador morado se acerca a la fórmula para convertir el plomo -del partido contra el Valladolid- en oro -el carácter y fuerza de la pasada temporada-.

Muestra de ello fueron los primeros minutos del equipo morado. Por primera vez en lo que va de temporada, se vio al CF Palencia compacto y aguerrido que los aficionados quieren ver.

Los morados controlaban el juego -incluso crearon alguna sensación de peligro- en el césped de El Toralín, ayudados, todo hay que decirlo, por un Ponferrada demasiado pendiente de sus importantes bajas en defensa.

Todo parecía ir bien hasta que los locales, en el minuto 21, lograron la suficiente confianza para armar una jugada por banda izquierda que De Paula, llegando desde atrás, terminó en gol ante el desconcierto -o quizá pasividad- de los centrales morados.

El gol echó abajo el castillo de naipes morados y envalentonó a la Ponferradina, que empezó a destrozar el sistema defensivo del Palencia con tanta facilidad como peligro. Serrano salvó un segundo gol a un nervioso e inseguro Dani Roiz que hubiese sido definitivo.

La hemorragia se contuvo pero sólo el pitido del árbitro fue un alivio para un arrinconado CF Palencia
Había que pararles y Del Barrio sacó a Rubén Pérez de la banda para meterlo en el centro del campo. La hemorragia se contuvo pero sólo el pitido del árbitro fue un alivio para un arrinconado CF Palencia.

Como ya ocurrió en Guadalajara, como ya pasó en Valladolid, el CF Palencia mejoró tras el descanso. Se olvidó del gol en contra y volvió a complicar la vida a la Ponferradina.

Del Barrio decidió apostar contra la banca y sacó a Besada por Guardado. Apenas cinco minutos después (53) éste le puso un balón a Agustín, que cabeceó a gol, superando a Rubio.

La Ponferradina, atada por el Palencia de mitad de campo para adelante, se limitó a defenderse de las acometidas moradas. Fueron los mejores minutos de los palentinos, que tuvieron hasta cuatro oportunidades de adelantarse en el marcador, sobre todo una muy clara de Carlos.

Con el tiempo ya terminado y, al menos en los aficionados, el buen sabor de boca de llevarse un punto en la casa del líder, llegó la catástrofe.

Que si es falta, que si no, el caso es que Rubén Vega -gran partido del local- logra poner un balón al segundo palo que de nuevo De Paula convierte en gol.

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