El conductor tetrapléjico que chocó contra una mula fallece sin cobrar la indemnización

Juan Carretero quedó tetrapléjico hace doce años al chocar su vehículo contra una mula.
Juan Carretero quedó tetrapléjico hace doce años al chocar su vehículo contra una mula.
J. E.

Juan Carretero Gil, el conductor que quedó tetrapléjico tras colisionar contra una mula en el año 2004 en la carretera Utrera-Los Palacios, en Sevilla, ha fallecido finalmente sin cobrar la indemnización de un millón de euros que le correspondía por sentencia firme debido al "atasco judicial" de los juzgados de Utrera.

Su abogado, Fernando Osuna, ha informado de que, desgraciadamente, "el atasco judicial de Utrera de más de 12 años pudo más que su lucha por la indemnización", aseverando que, en este caso, "ha fracasado la judicatura" y también el Ministerio y la Consejería de Justicia e Interior.

No obstante, el letrado de Juan, de 65 años y natural de Algodonales (Cádiz), que falleció el pasado domingo y cuyo entierro fue este pasado lunes, ha asegurado que su viuda y sus hijos "seguirán" con su lucha "hasta conseguir que se haga Justicia".

Recientemente, y como medida "inusual, de emergencia y drástica", el abogado pidió auxilio judicial para que un juzgado de Dos Hermanas se encargara de ejecutar la sentencia ante el "retraso" de 12 años en cobrar la indemnización de un millón de euros que le fue reconocida judicialmente por un juzgado de Utrera.

Osuna ha explicado que ha presentado escritos "exponiendo su dramática situación" a las Alcaldías de Utrera y de Algodonales, Junta de Andalucía, colegios de Abogados y Procuradores, Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), y Defensor del Pueblo Andaluz, mientras que también ha pedido responsabilidades disciplinarias contra el juzgado en cuestión y responsabilidad administrativa por "mal funcionamiento" de la Administración de Justicia.

El afectado estuvo ingresado 418 días en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y en el Puerta del Mar de Cádiz y quedó con una paraplejia y un grado de discapacidad del 99%, habiendo sido reconocida la incapacidad permanente en grado de gran invalidez.

En este sentido, Osuna ha señalado que, desde que ocurrieron los hechos y hasta su muerte, su cliente "ha estado en cama con llagas por estar quieto, tenía sondas para orinar, problemas digestivos, circulatorios y respiratorios, dadas las considerables lesiones y la paralización de gran parte del cuerpo", y además para su aseo "se necesitaba una grúa hospitalaria, así como muchos y constantes cuidados".

Los hechos

Fernando Osuna ha recordado que la demanda civil se dirigió contra tres propietarios de la mula y contra una cuarta persona dueña de la finca donde se guardaban los animales, todos los cuales ya fueron absueltos en vía penal tras celebrarse un juicio contra ellos hace más de siete años.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 19.55 horas del día 29 de febrero de 2004, cuando Juan Carretero Gil circulaba con su vehículo por la carretera A-362 que une Utrera y Los Palacios para dirigirse desde su localidad de residencia, Algodonales, donde había pasado el domingo con su mujer e hijos, hacia su lugar de trabajo en Rociana del Condado (Huelva), donde se dedicaba a la recogida de la fresa.

A la altura del kilómetro 5,600 de dicha carretera, una mula se interpuso "bruscamente" en su sentido de circulación, por lo que el afectado no pudo evitar la colisión con el animal, que murió a consecuencia del impacto, mientras que el conductor sufrió "graves" heridas y tuvo que permanecer ingresado durante más de un año en un centro hospitalario, quedando tetrapléjico.

El abogado defiende que, en el momento de la colisión, el demandante "estaba circulando de forma correcta y a velocidad ajustada, sin que exista ninguna prueba que lo contradiga", por lo que el accidente se produjo "por encontrar el vehículo accidentado un obstáculo inesperado, una mula, que se interpone repentinamente en su carril y sentido de circulación".

"Esto es muy duro"

En una reciente entrevista concedida a 20minutos.es, Juan reconocía sentirse "agobiado, porque esto es muy duro, hay que vivirlo para saber lo que es". Pese a admitir que había intentado quitarse la vida en varias ocasiones, tanto Juan como Josefa, su viuda, afirmaban que la indemnización les permitiría a los dos vivir "algo mejor".

"Yo no le deseo mal a nadie, pero me gustaría que estuvieran [los dueños de la mula y de la finca] solo una semana como está Juan para que sepan lo que es esto", decía Josefa, que solo quería que los condenados "paguen lo que deben".

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