Los no fumadores están de enhorabuena. Fumar en un bar o un restaurante, por muy pequeño que sea, tiene los días contados en Catalunya.

Y es que pocos locales serán los que queden exentos del cumplimiento del nuevo decreto que prepara la Generalitat para 2008. Se impedirá fumar en todos los bares o restaurantes en los que se manipulen alimentos. Es decir, prácticamente todos.

El Departament de Salut trabaja con la previsión de que el decreto pueda aprobarse en junio del próximo año, justo antes del verano.

En el fondo, el decreto se basa en razones higiénicas: la situación actual es poco saludable. Mezclar humo y comida no es compatible, del mismo modo que tampoco lo es en hospitales o escuelas.

Sólo un 20% no lo permite

La Ley Antitabaco, que entró en vigor en enero de 2006, dejaba en manos de los propietarios de los locales de menos de 100 metros cuadrados  decidir si permitían fumar o no. Casi dos años después, tan sólo un 20% de éstos han liberado a todos sus clientes del humo, a pesar de que la población no fumadora supera el 65%.

Esto implica que se fume a pocos metros de donde se preparan bocadillos, se aliñan ensaladas o se cocina un arroz. Y también que los no fumadores tengan que sentarse al lado de los que están con un cigarrillo encendido.

El Gremi de Restauradors de Barcelona asegura que  la «incidencia será muy elevada», aunque no entró a evaluar las futuras medidas: «Nadie nos ha informado de las intenciones de Salut. No sabemos si es la opinión de la consellera o de un cargo concreto. O si la prohibición será total, para los menores, las cocinas...», explicó un portavoz de la entidad. Aún así, ayer, propietarios de bares ya mostraban su malestar.

La medida se anunció poco después de que difundiera un estudio que abona el argumento del futuro decreto: en 2006, primer año de la Ley Antitabaco, el número de infartos de miocardio agudos bajó un 11,4%, hasta los 6.197, cuando la disminución de los años anteriores era cercana al 4%.

Geli apostó por vetar el tabaco

En una entrevista concedida a 20 minutos en febrero, la consellera de Salut, Marina Geli, ya se mostró preocupada porque los clientes no fumadores no encuentran locales sin humo. Geli destacó el descenso del número de fumadores. Afirmó que serían «más estrictos» en el cumplimento de la Ley. Y, preguntada sobre su opinión, recordó su postura: «Cuando se elaboró la ley, yo era partidaria de no dejar fumar en lugares inferiores a 100 m2».