Este tipo de celdas fueron autorizadas en 2006, mediante una resolución del entonces Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en la que se permitía a Enresa la ejecución y montaje de las celdas de almacenamiento de residuos radiactivos de muy baja actividad en El Cabril.

Posteriormente, en 2008, y también mediante una resolución ministerial se autorizó a Enresa a efectuar la modificación de diseño de la instalación nuclear de El Cabril para almacenar RBBA en cuatro celdas a construir sucesivamente (la celda 30 es la segunda de las ya construidas). En esta resolución se incluyó un anexo con límites y condiciones de seguridad nuclear y protección radiológica, en la que se requería la apreciación favorable previa del CSN para iniciar la construcción de cada nueva celda de este tipo de residuos radiactivos.

De esta forma, en 2014, el titular de la instalación presentó al CSN la documentación para la construcción de esta celda, en cumplimiento de las condiciones establecidas y, el año pasado, solicitó la puesta en marcha de la fase de explotación.

Los residuos radiactivos de muy baja actividad son materiales sólidos, generalmente chatarras y escombros, que contienen isótopos radiactivos. La mayor parte de estos residuos tiene su origen en el desmantelamiento de las centrales nucleares como Vandellós I o José Cabrera.

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