La nueva gran manzana
El Bund (el malecón).

Shanghai se divide en 18 distritos y un condado. La zona más importante es el Puxi, donde se encuentran distritos como Pudong o Jing’an. El río Huangpu divide la metrópoli, y sus orillas ofrecen un paseo inigualable por el Bund (malecón). Desde aquí se puede ver iluminada la Orient Pearl Tower (torre de televisión con restaurante en la última planta), el Jin Mao (el rascacielos más alto, con 420,5 metros repartidos en 88 plantas, que  alberga un hotel y permite visitas al mirador), el hotel Peace, el Banco de Desarrollo de Pudong, la Aduana y el Banco de China.

El aspecto de Shanghai es cada vez más occidental, los restos de la ocupación colonial y de las relaciones con Europa son visibles en los edificios que forman parte del Bund y en la Concesión francesa e inglesa.

El influjo de América se ve en los grandes rascacielos que llenan los pocos espacios libres de las calles. Actualmente, el turismo es básicamente de negocios, estudios y consumidor.

Para la noche hay una enorme variedad de discotecas, que derrochan ostentación y lujo: Laris, Ática, Bar Rouge… ¡Todo es a lo grande! Los chinos aman el karaoke y jugar a los dados y al dominó.

Un acogedor jardín

Además de modernidad, también se puede disfrutar de la tradición de la China milenaria en lugares como el Yuyuan Garden, un acogedor jardín en el casco antiguo con viviendas con el típico tejado chino. Muy cerca de allí está la casa de té más grande de la región y el mercado de las antigüedades.

Shanghai también tiene gran cantidad de templos,  entre los que destaca el Jing’an, el Buda de Jade y el Longhua. Y para conocer el auténtico sabor de China, hay que visitar un jubón, un recinto de callejuelas de casas humildes donde la gente hace vida en la calle, arreglando objetos, vendiendo comida o dando un paseo en pijama.

Una cena panorámica

El atractivo arquitectónico y gastronómico de Shanghai se demuestra en los miles de restaurantes que llenan sus pobladas aceras. Los estómagos más delicados pueden saltarse la comida típica china gracias a una amplia oferta de menús del gusto occidental. Xintiandi tiene una zona peatonal llena de decenas de establecimientos para comer y cenar casi a cualquier hora del día. No te pierdas una cena en el hotel Radisson, que está en People Square y ofrece una vista de 360o de la ciudad desde las alturas, ya que es como un ovni que gira sin parar. El espectáculo está asegurado, de día o de noche.