No les falta motivación ni talento, pero sí un empujón para continuar en activo. El fútbol es un deporte que atrae a muchas cordobesas aunque de la misma forma que las ilusiona, las decepciona al pasar la barrera de la adolescencia.

Son algunas de las conclusiones a las que llega en su tesis una investigadora de la Facultad de Educación de la UCO, Marta Domínguez.

Esta profesora estudia desde hace varios años la implicación de las cordobesas con el fútbol de base, las razones que les llevan a practicarlo y los motivos que les animan a seguir en el terreno de juego.

Equipos de base, a tope

«Hay muchas cordobesas a las que les gusta jugar al fútbol -comenta Domínguez- y los equipos de base están completos, sin embargo muy pocas llegan a federarse». De hecho, después de entrevistarse con jugadoras y entrenadores de la provincia, esta investigadora ha comprobado que la mayoría tira la toalla a partir de los 14 por la falta de apoyos.

Pocas instituciones impulsan sus equipos, el miedo a parecer varoniles, los prejuicios de algunos padres cuando llegan a la adolescencia y una única categoría femenina son algunas de las razones de peso que les fuerzan a colgar las botas. Los entrenadores, eso sí, desempeñan un papel «importantísimo» y «lo dan todo por ellas» para evitar la fuga de los talentos femeninos que cuajan.