Escaleras de acceso a la línea 1
Dos personas con movilidad reducida intentan acceder a una boca de Metro de la línea por las escaleras. JORGE PARÍS

Las personas con movilidad reducida seguirán teniendo los mismos problemas para desplazarse en algunas estaciones de la línea 1 de Metro incluso después de las obras de mejora anunciadas por el Gobierno regional. La Comunidad de Madrid no aprovechará los trabajos, que arrancarán el 18 de junio y durarán un total 133 días, para dotar a las estaciones de los elementos necesarios que garanticen la accesibilidad universal a todas las personas, según han confirmado fuentes del Ejecutivo.

"Las obras son exlusivamente para mejorar los túneles y sustituir la catenaria convencional por una más moderna", explican desde la Consejería de Transportes, que avanzan la puesta en marcha de un ambicioso plan de accesibilidad: "Estamos trabajando en ello. Pretendemos que el 90% de la red sea accesible en unos años". Con esta decisión, el Ejecutivo que encabeza Cristina Cifuentes incumplirá el Real Decreto 1/2013, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, que exige que en el transporte y todos los edificios de uso público en los que sea viable la accesibilidad universal debería ser una realidad el 4 de diciembre de 2017.

De las 25 estaciones afectadas por los trabajos, 16 necesitarían la instalación de ascensores para hacerlas totalmente accesibles Las obras de la línea 1, con un coste de unos 70 millones de euros, afectarán a 25 estaciones, las comprendidas en el tramo entre Plaza Castilla y Sierra de Guadalupe. De ellas, 16 (Valdeacederas, Tetuán, Estrecho, Alvarado, Ríos Rosas, Bilbao, Tribunal, Gran Vía, Tirso de Molina, Antón Martín, Atocha, Menéndez Pelayo, Puentes de Vallecas, Nueva Numancia, Portazgo y Buenos Aires) necesitarían la instalación de ascensores para hacerlas totalmente accesibles. 

"Es incomprensible que no se hayan aprovechado estas obras de mejora en la línea para eliminar las barreras que tienen actualmente en Metro las personas con movilidad reducida. La ley exige que se vayan adecuando las actuaciones en materia de transporte con la accesibilidad", critica Javier Font, presidente de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid (FAMMA). Font muestra su malestar, además, por la falta de mantenimiento en los elementos que ahora facilitan la accesibilidad: "Los encaminamientos que se levantan por el uso no se suelen reponer, además de las frecuentes averías en los ascensores". En la Comunidad de Madrid hay 185.560 personas que sufren una discapacidad física, según los últimos datos facilitados por la Consejería de Asuntos Sociales.

Los vecinos también han mostrado su malestar por este asunto. Incluso se han reunido con el consejero de Transporte, Pedro Rollán para transmitirle esta demanda ciudadana. "Nos dijeron que ahora no había presupuesto para mejorar la movilidad en el Metro y que ya no se haría ninguna actuación en este sentido hasta 2019", explica Javier Espinosa, responsable de Medio Ambiente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM). "Tampoco aprovechará la intervención para cambiar las vías", añade. «Es una verdadera pena que no se haya aprovechado este cierre de estaciones tan molesto para los vecinos para instalar algunos ascensores, sobre todo en zonas con carencias, como Puente de Vallecas, donde solo dos de sus seis estaciones (Alto del Arenal y Miguel Hernández) disponen actualmente de ascensor», concluye Espinosa.

Polémicos trabajos

Las obras en la línea más antigua del suburbano (1919) han generado polémica desde su anuncio. La presidenta regional, Cristina Cifuentes, comunicó a mediados de febrero que la línea cerraría por obras del 21 de mayo al 30 de septiembre, afectando a 25 estaciones. Vecinos, agentes de movilidad y usuarios del transporte público consideraron que la decisión del Gobierno regional afectaba de manera directa a los madrileños, que tendrían que convivir esos meses con más atascos, contaminación y la saturación de algunas líneas de Metro, como publicó 20minutos.

Estos colectivos coincidieron en que la decisión del Ejecutivo regional era "una barbaridad" y opinaron que sería más factible realizarla por pequeños tramos y siempre en los meses de verano, cuando la demanda de este servicio es menor. No en vano, estamos hablando de la segunda línea de Metro que más viajeros transporta después de la 6 y de la arteria subterránea que conecta el norte de la capital con el sur. El año pasado, por ella transitaron 85 millones de viajeros, lo que supone una media de 233.000 diarios. La misma opinión tenía el Ayuntamiento de Madrid, con el que no se consultó en un primer momento el operativo de movilidad, por lo que el servicio sustitutorio de autobuses se sacó a concurso.

Ante las críticas, a principios de abril, el Gobierno regional rectificó a medias tras llegar a un acuerdo con el Consistorio de la capital: retrasaría el inicio de los trabajos a verano y sería la Empresa Municipal de Transportes (EMT) quien prestase el servicio alternativo de autobuses, pero las obras se realizarían de una sola vez, como estaba previsto incialmente.

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