BOSE
Miguel Bosé durante un momento del concierto que ofreció en la Plaza Mayor. PABLO ELÍAS

Es uno de los mitos eróticos de la música para muchas generaciones de mujeres y, además, canta bien. Miguel Bosé visitó por fin la ciudad después de su intento fallido de presentar Papito dentro del concierto múltiple del Valladolid Latino.

Llegó para celebrar 30 años de carrera, las mismas canciones que forman su último disco en el que se ha dedicado a versionar grandes éxitos suyos y de otros artistas con cambios que le dan un aire diferente a cada una de ellas.

Así, se puede escuchar un Como un lobo mucho más movido y junto a su sobrina Bimba Bosé; Este mundo va adaptado al ritmo tranquilo del Marlango de Leonor Waitling; una versión mucho más picante, si es que se puede, del Morena Mía junto a Julieta Venegas, o un apasionado Te amaré, con Laura Paussini.

Todas estas, y más, se escucharon ayer en directo aunque sólo con la voz de Bosé, que hizo un repaso a 30 años de éxitos ante un público entregado, en el que estaban representadas varias generaciones.

Fue una noche llena de canciones conocidas, bailes y movimientos de cadera y gritos de sus fans más acérrimos que, otra vez, llenaron la Plaza Mayor para ver a este Amante Bandido que repartió Bambú, eso sí, cariñoso. Ni los relámpagos, ni algunas gotas de lluvia hicieron caer el ambientazo que se pudo vivir en una plaza, llena hasta la bandera.