Tego Calderón
El músico portorriqueño Tego Calderón. 20MINUTOS.ES

No le gusta que le identifiquen con el reggaeton, pero tampoco reniega de él. Ni lo inventó, ni pretende continuarlo, pero Tego Calderón es el auténtico guía espiritual del género. Él ha sido el responsable de dignificar un estilo tremendamente popular, pero denostado por su simpleza y unas letras superficiales. En una entrevista con 20minutos.es Calderón habla de su personalidad tanto encima como fuera de los escenarios.

¿Cómo definiría el reggaeton?
Obviamente, un hijo del dancehall jamaicano que llega a Puerto Rico vía Panamá. Todavía hay muchos colegas que no quieren aceptar su origen panameño. Por otro lado, yo no estoy entre la gente que empezó con el género, entre los que comenzaron a cantar en español el dancehall.

Al principio no le gustaba...
La verdad es que no soy capaz de escuchar un disco de reggaeton entero. Por eso mis discos no tienen sólo reggaeton. No es mi música preferida. Me gusta mucho la música con mensaje, con sentido, que se note que te sentaste a escribir y a romperte la cabeza.

¿No pasa eso en el reggaeton?
Sí, también se da, pero no es la norma. Pero que ese sea mi gusto no significa que sea el gusto del público. El reggaeton le ha dado un gran empujón a la industria del disco.

El reggaeton le ha dado un gran empujón a la industria del disco"

Usted ha dicho que conectó con el reggaeton cuando lo bailó por primera vez...
Creo que le pasa a todo el mundo. La forma como se baila en Puerto Rico -no sé cómo es en España- es una cosa increíble. (ríe) Te acercas a una muchacha, ahí mismo en el club, y sin conocerla de nada le dices si quiere bailar. Y al bailar tú te pones detrás de ella, rozándote como si estuvieras haciendo sexo, casi sin conocerla... Es un baile muy interesante para los hombres.

En su anterior disco, El subestimado, había mucha más salsa que en este. ¿Por qué?
Lo que sucede es que lo que yo hago lo empiezan a imitar otros. No es por alardear ni nada, es cierto. Antes a nadie le gustaba la salsa. Hoy todo el mundo es salsero en el género y es pura bazofia. Por eso decidí alejarme un poco de la salsa y empezar con otros ritmos: para no caer en la monotonía. Ya todo el mundo sabe que esa corriente la comencé yo y aunque quieran borrarlo es la realidad. Yo me siento aceptado por los buenos salseros.

Una curiosidad, ¿qué le parece Marc Anthony?
Es un tremendo cantante. Pero no es mi música predilecta, no me gusta la salsa romántica, igual que no me gusta el reggaeton romántico. No me gustan los lloriqueos, me gusta la música fuerte y alegre, que dice algo.

Lo que yo hago lo empiezan a imitar otros"

¿Qué novedades hay en su nuevo disco?
Hay nuevos experimentos. Mezclamos cumbia con merengue, ritmos africanos con dancehall y cumba boricua, hip hop cubano en Quiéreme como soy, charanga, hay una canción bailable de discoteca, que es algo que nunca había hecho. Y estoy muy satisfecho. Siento que es fresco y que no hay tanto reggaeton en él.

Es un disco más optimista que el anterior, ¿no?
Sí, es más alegre. En el otro había mucho más dolor. Yo acababa de pasar por la muerte de mi padre y eso marcó todo el proceso creativo.

Llama la atención el contraste entre lo festivo de su música y las letras, que hablan sobre la muerte, las heridas, la vida en los guetos marginales...
Eso soy yo. Hay gente que para escuchar temas fuertes necesitan un poco de mermelada, y la mermelada es el reggaeton. Aunque a veces no llegan a oírlo y se quedan en lo alegre.

¿En qué se ha inspirado para este disco?
Busco la línea de mi primer disco, El abayarde, que es un disco más pueblerino, en ocasiones hasta jocoso, más simple, con letras más fáciles de entender. Bien pensadas, pero simples, como cuando digo: "Algunos me quieren por lo que soy, otros me quieren por lo que tengo".

Escuché a La Mala y me enamoré de su estilo. Es especial, aporta algo"

Se perciben similitudes entre su trabajo y el de Mala Rodríguez, ¿qué opina de ella?
La conozco porque mis fanáticos me decían que había un Tego en forma de mujer en España. Y así me interesé por ella. La escuché y me enamoré de su estilo. No me canso de oírla por la manera en que ella entrega sus ritmos y sus letras. Hace poco estuve con ella en Puerto Rico y estoy muy contento de tener su amistad. Es alguien especial, alguien que aporta algo.

Alguna vez ha hablado de la responsabilidad del artista con su público, ¿a qué se refiere?
Pues por ejemplo, a veces oigo a mi niña, que tiene seis años, cantando canciones con un contenido que no me gusta. Son cosas que en el pasado yo hacía en estudios de Nueva York para vacilar, para la calle. Y ahora cuando las oigo en la boca de mi nena no me gusta. Y ella me dice: "¡Pero si esa canción es tuya!". A esa responsabilidad me refiero.