Túnel de la línea 1
Un tramo del túnel de la línea 1 de Metro que será reformado a partir de mayo. COMUNIDAD DE MADRID

La Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid han llegado a un acuerdo para retrasar las obras en la línea 1 de Metro que finalmente comenzarán a mediados de junio y no a finales de mayo, como estaba previsto, y para que sea la EMT quien preste el servicio alternativo de autobuses mientras duren las obras. En rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha relatado que han llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid que encabeza la alcaldesa, Manuela Carmena.

Cifuentes ha afirmado este martes que "las obras son necesarias, hay que hacerlas" En virtud de este acuerdo, y a petición del Ayuntamiento, la obra se "va a retrasar un poco", de manera que "en vez de iniciarse a finales de mayo" comenzarán a mediados o finales de junio. Será sobre el 18 de junio, y tendrán una duración de 133 días. La EMT se encargará de la prestación del servicio de autobuses, pero lo pagará Metro. El operativo especial consistirá en tes lanzaderas (Servicios Especiales), se reforzará entre un 25 y un 35% cinco líneas convencionales en Vallecas, y se habilitará entre 50 y 60 autobuses para suplir el servicio de Metro, según ha informado el Consistorio en un comunicado.

Cifuentes ha afirmado este martes que "las obras son necesarias, hay que hacerlas" y en verano el Metro se utiliza menos, y por tanto la incidencia y las molestias a los ciudadanos van a ser menores. Hace un mes, la jefa del Ejecutivo regional defendió la propuesta de la Comunidad y aseguró que no iba a "a anteponer la seguridad a un problema político".

La presidenta regional anunció a mediados de febrero que la línea 1, la más antigua del suburbano (1919), cerraría por obras del 21 de mayo al 30 de septiembre de 25 estaciones (entre Plaza Castilla y Sierra de Guadalupe) en una primera fase que tendría un coste de unos 70 millones de euros. La noticia generó numerosas críticas. Vecinos, agentes de movilidad y usuarios del transporte público consideraron que la decisión del Gobierno regional afectaba de manera directa a los madrileños, que tendrían que convivir esos meses con más atascos, contaminación y la saturación de algunas líneas de Metro, como publicó 20minutos.

233.000 viajeros diarios

Estos colectivos coincidieron en que la decisión del Ejecutivo regional era "una barbaridad" y opinaron que sería más factible realizarla por pequeños tramos y siempre en los meses de verano, cuando la demanda de este servicio es menor. No en vano, estamos hablando de la segunda línea de Metro que más viajeros transporta después de la 6 y de la arteria subterránea que conecta el norte de la capital con el sur. El año pasado, por ella transitaron 85 millones de viajeros, lo que supone una media de 233.000 diarios.

La misma opinión tenía el Ayuntamiento de Madrid, con el que no se consultó en un primer momento el operativo de movilidad, por lo que el servicio sustitutorio de autobuses se sacó a concurso. "No se pueden avanzar fórmulas de gestión que no tengan en cuenta la capacidad y la competencia de ordenación de la movilidad del conjunto de la ciudad, que es del Ayuntamiento. Por tanto, no se puede tomar una decisión de estas características sin contar con el consenso necesario", explicó la delegada de Movilidad y Medio Ambiente del Consistorio, Inés Sabanés.


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