Los bomberos, junto al ascensor
Los bomberos, junto al ascensor donde falleció el obrero AYUNTAMINETO DE MADRID

El trabajador que murió ayer en Ciudad Lineal al caerle encima un ascensor que estaba instalando era un ciudadano rumano encargado de una cuadrilla de doce obreros rumanos y polacos que trabajaban y vivían "en condiciones de semiesclavitud", según la secretaria de Salud Laboral de UGT-Madrid, Marisa Rufino.

En declaraciones a Efe, Rufino mostró su indignación por la situación de estos obreros, que no tenían contrato laboral, trabajaban "sin ningún tipo de seguridad ni prevención" y vivían en el mismo inmueble que estaban remodelando "en condiciones de insalubridad total".

Los trabajadores vivían en la propia obra, sin contrato, no sabían para que empresa trabajaban y sólo dos hablaban español.

De los doce inmigrantes, de entre 30 y 40 años de edad y cuya situación legal desconocía esta tarde la responsable sindical, sólo dos hablaban algo de español y ninguno sabía para qué empresa trabajaban, ya que el fallecido era el encargado de la obra y el que se mantenía en contacto con la empresa que les había subcontratado.

Estos trabajadores serán realojados en albergues de la capital, ya que hasta ahora residían en el edificio en el que se produjo esta tarde el accidente laboral.

Por ello, según explicó Rufino, ni la Policía Judicial ni la Inspección de Trabajo habían podido averiguar el nombre de los trabajadores.

Para la secretaria de Salud Laboral de UGT-Madrid, situaciones como la de estos trabajadores se deben a la existencia en el sector de la construcción que "son piratas y se creen que estamos en la época de los esclavos".

Rufino anunció que denunciará la situación de los trabajadores por la vía penal, una vez que la Policía Judicial averigüe qué empresa los había contratado.

Asimismo, reclamó al Gobierno regional que aumente el número de inspecciones de trabajo en el sector de la construcción, difunda el nombre de las empresas que incumplan la ley y haga de la seguridad laboral "una prioridad política".

Una muerte cada dos días en el tajo

Por su parte, el portavoz del grupo municipal socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Oscar Iglesias, tras lamentar la muerte del trabajador y transmitir sus condolencias a la familia del fallecido, exigió que se "respete" la ley", que la Policía Municipal comience una campaña permanente de control en materia de siniestralidad laboral y que se incrementen las inspecciones en los tajos.

Iglesias incidió en que "no puede quedar ninguna muerte impune, y más cuando en Madrid cada dos días un trabajador que salió de su casa para ir a trabajar no regresa".

En su opinión, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital pueden hacer "mucho más" para evitar accidentes laborales, para lo cual deberían alcanzar "un verdadero acuerdo por la vida en el trabajo".

"Es necesario que ambas Administraciones se tomen este asunto en serio y reduzcan esta lacra que ya se ha cobrado la vida de 106 trabajadores en la Comunidad de Madrid en lo que va de año", concluyó.