Directamente: Me mata si me necesitas ha bautizado el cantautor más poético de nuestro panorama, Quique González, su décimo disco. Compuesto intencionadamente por diez canciones es el más corto y también el más personal (si es que es posible serlo aún más). Canciones como versos directos al pecho y a la cabeza, arañan a veces y otras ayudan a mirar cicatrices con cierta distancia.

La timidez, la falta de vanidad, el deseo de no impostar nos reciben casi antes que él. Sigue sin creérselo. El viaje ha sido largo y no da tregua a la certeza.

Nunca había hecho un disco tan corto...
No, nunca había hecho uno así, incluso alguno de los anteriores era demasiado largo. Como era el décimo, diez canciones.

Llega un momento en el que aceptas los golpes con deportividad¿Le parecen demasiado largos vistos con distancia?
Me he arrepentido algunas veces porque al principio queremos meter todo, y hay que diferenciar entre las que están bien terminadas y las que no, las que están en el mismo ambiente. Quería ser concreto en este disco. Me he arrepentido luego de meter canciones. O que no estaban a la altura del resto del disco o tan bien terminadas. Y en este había otras dos que estaba haciendo y que no estaban a ala altura.

"Lo escribes y lo rompes y no sabes ni por dónde empezar", canta usted, ¿así es cómo empieza usted?
Sí, es una canción que habla de eso, del oficio, de la música dentro de la música. Y es como el trailer del disco esa canción. Es como un personaje que no se sabe muy bien si está saliendo de un túnel y en un lugar en el que está muy solo.

¿Y dónde está, en qué parte del túnel?
Me gusta jugar con ese concepto. Y que parte del secreto de lo que nos engancha es el misterio y eso hace que una persona interprete una canción de un modo que tú ni te planteabas cuando la escribías. Detectives por ejemplo hay a quien le parece que es de desamor y es porque es lo que está viviendo él y es donde le lleva esa canción.

¿Genera presión poner música a historias personales, a vidas de quienes le escuchan?
Estamos o estoy para conectar y mantener un diálogo.

Y hacernos polvo, ¿no?
Y contarte algo de una manera que pueda llevarte a un sitio, aunque no digas dónde.

¿Ha roto muchas canciones para este disco?
No, trabajé con 15, pero iba a por estas diez. Las que he roto o dejado abandonadas en algún sitio no estaban a la altura de estas diez y del viaje emocional al que te llevan. A veces meter una canción más si no encaja haces que no se entienda el resto.

Ese viaje emocional, ¿duele cuando se está escribiendo?
Sí, duele, pero también es una forma de exorcizar. Cuando escribes una canción sobre una pérdida no ayuda a solucionar el problema pero es una forma poética de pasar página y de tratar de entenderte a ti y de que los demás entiendan tus sentimientos, emociones, lo que echas de menos...

¿Es el disco más personal y el que tiene más luz?
Para mí si tiene más luz o se recrea menos en la pérdida que los últimos discos. Hay menos de recrearse en algo que ya no está, y hay un sentimiento de encajar lo que te pasa en la vida y aceptar los golpes con deportividad y de seguir el viaje de tu vida ya con unos cuantos golpes y seguir emocionándote y creyendo.

¿En qué?
En la gente que te quiere, en tu oficio...

¿El aprendizaje y los años le han llevado hasta este aceptar los golpes?
Sí, la experiencia y la supervivencia. Sangre en el marcador alude a eso, tengo 42 años y es difícil que al tener esta edad no tengas arañazos, pérdidas y ojeras.

Tengo 42 años y es difícil que al tener esta edad no tengas arañazos, pérdidas y ojerasY ese "te juro que estoy mejor" con el que casi parte la canción, ¿ironía?
Sí, tiene mala leche por debajo.

Nos ha hecho daño esa obsesión con que hay que estar contento, mejor, radiante...
Yo no me fío de la gente que siempre está bien y sonriente y contenta. No los soporto y me quitan la energía. No me lo puedo creer. Es una manera de decir que a estas alturas del partido ya te han pasado cosas duras, las suficientes como para que no te quede otra que encajarlo deportivamente. No puedes seguir recreándote en la pérdida, es tentador cuando estás mal hundirte un poco, pero es peligroso. El mensaje es: la cosa está jodida pero hay que seguir adelante.

Y de eso sabe usted, que apostó todo por su independencia...
Ya hay más formas de editar, pero antes sólo había cuatro opciones de discográficas a las que mandabas tu maqueta y que nunca te llamaban. Ahora se ha democratizado, y tienes otras vías. Yo le tengo mucho respeto a lo que hago y compromiso con mi gente y esa certeza me hace tener ese amor propio para seguir defendiéndolas en cualquiera de las circunstancias que he estado, con o sin compañía, cuando había gente y cuando no la había...

Como cuando se vino de Londres porque para, lo dijo usted, "tener un curro de mierda allí lo tenía aquí"...
Tiene que ver con el amor propio y con un poco de inconsciencia, porque este no es un oficio seguro y esta no es una elección. Los músicos que me gustan nunca han elegido hacer o no música, la han hecho siempre, cuando les iba bien y cuando no.

¿Sigue sintiéndose inseguro?
Menos pero sí. Ahí está la pregunta: ¿seré capaz de hacer otro disco?

¿No le duele cantar algunas canciones?
Claro que sí, y prefiero que me duelan a no pensar siquiera lo que estoy cantando o no reviviendo lo que pasó cuando lo escribí. Tienes que seguir implicado. No es que haya que pensar en lo que espera la gente, pero sí en seguir manteniendo un diálogo con la gente.

Ese diálogo que viene a ser un poco que el que escucha siente que ha escrito la canción para él...
Ojalá lo consiga, eso es conectar. Y es uno de los regalos de la música, que vayas a un concierto y alguien toque la canción que te lleva haciendo polvo una semana, un mes..  Y eso tiene que ver con eso, parece que la toca para ti.

¿Cambia la pasión cuando escuchamos música al hacernos mayores?
Sí, pero muchas veces pensamos que está en las canciones y está en nosotros.

Entonces ¿hay que aceptar que perdemos así la pasión, que se nos queda en el camino?
Ninguna de la música que escuchamos ahora puede competir con la que escuchábamos cuando nos enamorábamos con 15 años.

Si sabes estar solo es más fácil que la siguiente vez que encuentres a alguien sepas mejor lo que quieresY ese festival de los torpes al que canta y al que llega pero no acaba de encajar...
Explica mi sensación. Soy muy torpe, lo he sido siempre, soy el tío al que se le caen las copas siempre. Esa sensación de estar en el sitio donde te esperaban y no tener nada que ver con él.Llegas a la hora pero no tienes lo que tenías que tener para estar en ese sitio.

¿Alguna vez se siente uno ubicado?
A ratos siempre, pero es universal lo solos que estamos y es la peor desubicación que sentimos. Creemos que es única y es la que vive cada uno de nosotros cuando se va con su familia, su gente... La soledad del domingo por la noche y ese terror de mañana a trabajar, qué hago con mi vida, tengo que dejar de  fumar...

Cuando uno acepta esa soledad se puede estar, pero ¿no  siente que nos lo hubieran casi prohibido? Una especie de: prohibido sentirse solos, haced cualquier cosa antes que sentir soledad.
Sin duda, yo siempre he sido muy solitario y ya de pequeño era como disperso. He intentado sentirme bien conmigo y las canciones te dan más derecho a la dispersión. El hecho de pasar mucho tiempo solo hace que tengas que convivir contigo, soportarte y estar con cosas que no te gustan, estar solo te hace tratar de intentar estar bien contigo. Es un viaje hacia ti también hacia fuera y te lleva a no depender de todo ni con parejas ni con amigos ni con gente. Y a no enganchar una pareja con otra. Si sabes estar solo y no tienes miedo es más fácil que la siguiente vez que encuentres a alguien sepas mejor lo que quieres.