El estado norteamericano de Texas ha ejecutado este jueves a su preso número 400, Johnny Ray Conner, por disparar en 1998 a un empleado de un almacén.

En los últimos 30 años, ningún Estado ha llegado a las cien ejecuciones, pero en Texas se baten récords. Además, el Fiscal General de Estados Unidos ultima una nueva regulación para acelerar las ejecuciones. Las posibilidades de apelación serán mínimas en un país con más de 3.000 personas en el corredor de la muerte.

Por su parte, la Unión Europea exhortó el martes al gobernador de Texas para que parara todas las ejecuciones antes de que ese estado de Estados Unidos lleguase a su sentencia de muerte número 400, desde que en 1976 se reinstauró la pena capital.

"La Unión Europea nota con mucho pesar la próxima ejecución del estado de Texas," dijo en un comunicado la presidencia portuguesa del bloque de 27 naciones.

"Cruel e inhumana"

La Unión Europea, que el martes describió la pena de muerte como "cruel e inhumana," se opone a cualquier castigo capital y ha pedido su abolición en todo el mundo.

"No hay evidencia que sugiera que el uso de la pena de muerte sirve como elemento disuasivo contra el crimen violento," dijo el comunicado, agregando que su irreversibilidad significa que no pueden repararse los errores judiciales.

En 1976 la Suprema Corte de Estados Unidos eliminó una prohibición al castigo capital.

En Estados Unidos han tenido lugar alrededor de 1.090 ejecuciones, en lo que algunos llaman la era del castigo capital "moderna," que comenzó en Utah en enero de 1977, con la muerte de Gary Gilmore, a manos de un pelotón de ejecución.