Los secuestradores que retuvieron este sábado un avión turco durante cinco horas han sido identificados como Mehmet Resat Özlü, con pasaporte turco, y Abdulaziz Maliki, supuestamente palestino con pasaporte sirio. Las autoridades turcas han afirmado que no se descarta que trate de identidades falsas

Irán niega cualquier implicación en los hechos

La agencia de noticias Fars, que citaba una 'fuente responsable' de la Aviación Civil iraní, ha señalado que las "autoridades iraníes estudiaban una petición de los secuestradores para aterrizar en Irán" antes de que éstos liberaran al pasaje y se rindieran.

Sin embargo, Las autoridades iraníes, que mantienen contactos con el Gobierno de Ankara, han descartado que tengan relación alguna con el secuestro, como se había especulado en algunas fuentes turcochipriotas.

El secuestro

Los secuestradores se rindieron a las fuerzas de seguridad en el aeropuerto de Antalya (Turquía) sin causar víctimas ni daños materiales, según informó la cadena de televisión NTV.

Un equipo de fuerzas de seguridad antiterroristas acudió a Antalya, donde rodearon la aeronave secuestrada.

La mayoría de los pasajeros pudo huir del aparato

El secuestro, que duró más de cinco horas, concluyó sin víctimas ni daños materiales, salvo algunas lesiones menores sufridas por algunos de los pasajeros que se escaparon del avión de la compañía turca 'Atlas Jet'.

La rendición de los secuestradores se produjo casi inmediatamente después de la liberación de los dos últimos pasajeros que quedaban en el aparato, uno de los cuales, Mehmet Adas, declaró momentos antes de la liberación que los raptores eran de nacionalidad libanesa y protestaban en nombre de la red terrorista Al-Qaeda por "las presiones y torturas" en su país.

Fuentes turcochipriotas habían informado anteriormente de que los secuestradores eran estudiantes de nacionalidad iraní, que residían en Chipre.

Según precisó, los secuestradores lo habían mantenido bajo su poder porque sabe árabe y porque las baterías de sus teléfonos estaban agotadas, y usaban el teléfono móvil de Adas para comunicarse con el exterior.

El avión despegó a las 04.15 GMT del aeropuerto de Ercan, en Tympou (República Turca del Norte de Chipre), con 136 pasajeros y 6 miembros de la tripulación, y volaba con destino a Estambul.

Bombas en el interior

Uno de los pasajeros afirmó que 45 minutos después de despegar el avión sufrió un problema y parecía descender, y entonces los dos secuestradores corrieron hacia la cabina diciendo que tenían bombas en sus manos.

Los pilotos escaparon por la ventanilla de la cabina

Sin embargo, no lograron forzar la puerta y entrar en la cabina del aparato, y el avión tomó tierra en Antalia, aparentemente porque los pilotos dijeron que necesitaban repostar combustible para proseguir el vuelo hacia Irán o Siria.

Pero una vez en tierra los dos pilotos pudieron escaparse por las ventanillas de la cabina, según informaron fuentes del Ministerio turco de Transporte, con lo cual imposibilitaron que el avión prosiguiera el vuelo.

La mayoría de los pasajeros pudo también abandonar el aparato rápidamente, algunos liberados por los secuestradores, mientras que otros se escaparon cuando se abrieron las puertas para dejar entrar aire.