Osorno regresa por un fin de semana a los años 40 y 50

Osorno desempolva los viejos vestidos para vivir un día de fiesta
Osorno desempolva los viejos vestidos para vivir un día de fiesta
H. REQUENA
Una de las citas más curiosas del verano palentino tiene sede en la localidad de Osorno. Allí, y por cuarto año consecutivo, la Asociación Cultural El Portalejo organizó este fin de semana la cuarta edición de Osorno en dulce.

Curiosa porque durante un fin de semana los vecinos de esta localidad "regresan" a los años cuarenta y cincuenta, décadas en las que Osorno vivió su época dorada.

Ataviados con ropas de entonces y tras desempolvar desde gramolas a viejos, que no por ello ya inservibles, automóviles, se echan a la calle para recordar tiempos mejores.

No se trata de repartir pan dulce, almendras garrapiñadas y chucherías. O al menos no exclusivamente, porque haberlas las hubo.

Osorno en dulce recuerda la importante presencia de fábricas de galletas y dulces en la localidad a mediados del Siglo XX. Industrias que, según cuenta la Asociación Cultural El Portalejo, daban trabajo a un centenar de mujeres, y su recuerdo es hoy el de la época más esplendorosa de la villa.Más que nostalgia es homenaje y por eso en Osorno se pudo volver a ver con

una sonrisa en la cara a los casi ya desaparecidos carteros rurales con sus inseparables bicicletas, al barquillero, a campesinos con aperos de otras épocas o a fotógrafos retratistas de los que andaban de pueblo en pueblo.

Toda una puesta en escena propia de un decorado de la serie Amar en tiempos revueltos en la que participa todo el pueblo, desde los más mayores -que no dudan en prestar por un día sus pertenencias- a los más jóvenes, preparados para la jarana sea la hora que sea.

En definitiva, un fin de semana para recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor, que 50 años no son nada pero, sobre todo, que las penas pasan mejor con un poco de azúcar.

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