La japonesa Yone Minagawa, la mujer más anciana del mundo, murió este lunes a los 114 años de edad en una residencia de ancianos.

La mujer falleció de muerte natural en un asilo de de la provincia de Fukuoka, la misma localidad en la que nació, el 4 de enero de 1893.

De acuerdo con el libro Guinness de los récords, Minagawa ha sido la persona más longeva a nivel mundial durante seis meses, tras el fallecimiento de Emma Faust Tillman, que murió en enero.

Ahora, tras la muerte de Minagawa, la persona de más edad en el mundo es la estadounidense Edna Parker, también de 114 años, nacida el 20 de abril de 1893.

Una vida dura

Minagawa quedó viuda muy joven y tuvo que educar sola a sus cinco hijos vendiendo flores y verduras en un pueblo minero.

Le sobreviven una hija, seis nietos, doce bisnietos y dos tataranietos.

Aunque pasaba la mayor parte del tiempo en cama, su estado de ánimo era bueno y bromeaba a menudo con los empleados del asilo, según se informó en enero pasado con motivo de la celebración de su 114 cumpleaños.

Según contaban en el asilo, cuando se organizaban actividades musicales Minagawa seguía el ritmo desde su silla de ruedas y a menudo regalaba caramelos a las personas que se encontraban a su alrededor.

Longevidad japonesa

Las mujeres japonesas son las más longevas del mundo, con una esperanza de vida que en 2006 alcanzó los 85,81 años.

Los expertos atribuyen la avanzada edad de las japonesas a sus dietas saludables y a sus altos estándares de cuidados médicos.

Por su parte, los hombres japoneses son los segundos más longevos del mundo, con una esperanza de vida de 78,8 años, sólo superados por los islandeses, con 79,4.