Violencia machista
Ana Gómez Prieto de 40 años de edad, muerta a causa del disparo que recibio de una escopeta de caza, presuntamente a manos de su compañero Jose Manuel Carballo, ha sido enterrada en su localidad natal, en la capilla de San Antonio de Pedrafita do Cebreiro. EFE/Eliseo Trigo

La mujer asesinada por su pareja el pasado jueves en Becerreá acudió el mismo día por la mañana a la Casa de la Mujer del Ayuntamiento de Lugo para solicitar asesoramiento para irse de su domicilio e iniciar una nueva vida.

Las trabajadoras le recomendaron que se marchara de casa y que denunciara la situación para poner en marcha las medidas de protección

Según fuentes de la investigación y municipales, la víctima había acudido el día de su asesinato al médico y aprovechó la visita a Lugo para acudir a la Casa de la Mujer por consejo de la trabajadora social de Becerreá. En este lugar pidió información sobre "prestaciones" alegando que se quería ir de casa.

La mujer incluso llegó a advertir de que había sido amenazada en alguna ocasión por el presunto homicida y que "no tenía buena relación", por lo que había abandonado el domicilio que compartían hacía veinte días.

Durante la consulta, las trabajadoras le recomendaron que se marchara de casa y que, en coordinación con la trabajadora social de Becerreá, denunciara la situación para poner en marcha las medidas de protección para víctimas de violencia de genero. Sin embargo, la denuncia no llegó a producirse, dado que la mujer fue asesinada esa misma tarde supuestamente por su pareja.

Los dos hijos de la mujer, de 17 y 16 años, residen ahora con su abuela materna en el vecino ayuntamiento de Pedrafita, según ha confirmado el alcalde, el socialista José Luis Raposo.

Tras la llegada de los menores al municipio, los servicios sociales de este ayuntamiento "están advertidos del tema", ha dicho Raposo, que ha instado a todas las administraciones a "echar una mano en todo lo que haga falta" a los hijos de la víctima.

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