Un restaurante ruso incluye un museo presidencial con el holograma de Putin

  • Se le puede ver andando por su despacho, leyendo un libro y jugando con su perra.
  • La entrada cuesta 14 euros y el espacio obliga a que los grupos de visitantes no sean de más de cinco personas.
  • Hay un antiguo coche ruso, un quimono del presidente y los 8 automóviles que utilizaron los dirigentes del G8 en Moscú.
El holograma de Putin que hay en el restaurante. (FONTANKA.RU)
El holograma de Putin que hay en el restaurante. (FONTANKA.RU)
FONTANKA.RU

Un lujoso restaurante de San Petersburgo ha inaugurado un museo de Vladímir Putin que incluye su despacho virtual con el holograma del propio presidente de Rusia, según publica el diario digital Fontanka.ru.

Por el módico precio de 500 rublos por persona (unos 14 euros) se puede ver cómo el jefe del Kremlin anda por su despacho, lee un libro sobre la historia de la Armada rusa y juega con su perra Koni, que siempre lo acompaña en las reuniones no oficiales.

El efecto se consigue gracias a un sistema de espejos que refleja las proyecciones y crean el holograma en movimiento, si bien la falta de espacio solo permite visitar el "sancta sanctorum" del Kremlin en grupos de no más de cinco personas.

"Tres minutos con el presidente. Singular proyecto del despacho virtual del jefe de Estado", anuncia un cartel al pie del vecino Palacio de Constantino, la residencia naval de Putin que en julio de 2006 albergó la cumbre del G8 en la antigua capital de los zares.

El restaurante y el museo se alojan en la llamada Dacha de Linstrem, antigua casa de verano del médico del Gran Príncipe Constantino, donde durante la citada cumbre cenaron con sus esposas Putin y su colega estadounidense, George W. Bush.

El inmueble pertenece a la Intendencia del Kremlin, que lo alquila a la empresa que gestiona el restaurante y que el rumor popular, según el diario, atribuye a un "magnate mediático que es amigo personal de Putin", oriundo de San Petersburgo.

El museo alberga, entre otros objetos, un quimono del presidente, gran aficionado al judo, y un antiguo turismo soviético Zaporozhets.

Además, en el museo se encuentran los ocho automóviles eléctricos que utilizaron Putin, Bush y los otros dirigentes de los ocho países más desarrollados del mundo (G8).

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