Trilla en Castrillo de Villavega
Quinientas personas acudieron a esta jornada festiva alrededor de la trilla.

Hace siete años la Asociación Cultural La Trilla de Castrillo de Villavega decidió recuperar la que durante muchos años fue una estampa típica del verano de Tierra de Campos: la trilla.

Antes de que las grandes máquinas se hicieran dueñas de los campos, había que cortar las mieses y separa el grano de la paja a mano, una tarea que exigía poner a trabajar a todo un pueblo. Nunca fue un oficio fácil pero las canciones y las suculentas comidas que se celebraban tras la agotadora tarea la hacían más llevadera.

Unas quinientas personas acudieron a esta fiesta de convivencia.
Hace años que nadie trilla sus campos a mano, pero esta Asociación Cultural cree que no por eso hay que olvidar este tradicional laboreo. Cada año se visten con ropajes de la época, desempolvan sus viejos aperos y enseñan a quienes deseen acudir a Castrillo de Villavega cómo se trillaba, pero también cómo se llevaban a cabo los otros deberes de todo campesino de la época: arar, sembrar y segar.

La idea ha cuajado y el sábado medio millar de personas asistieron a esta fiesta de convivencia y recuerdo de las labores agrícolas, logrando así otro de sus objetivos: la dinamización de la comarca.

La jornada culminó con una comida típica de entonces: sopa de tostas hervidas en cazuela de barro, pollo de corral guisado de manera tradicional y ensalada de hortalizas, amén del vino y la fruta.

Un menú que no parece ser muy apropiado bajo el sol de justicia de Tierra de Campos, pero que como cuenta la Asociación Cultural La Trilla era mano de santo después de la paliza que se daban.

Es este día festivo, la Asociación también reconoció el trabajo realizado por Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León obsequiándole con el Trillo de Oro.

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