Mujeres kenia
Mujeres de la etnia keniata de Samburu. AMREF

Samburu es a la vez un distrito situado en la zona septentrional del Valle del Rift en Kenia y el nombre de una de las etnias que lo habitan. El hecho de que en Kenia la mutliación genital femenina esté prohibida no impide que en torno al 90% de las mujeres samburu sufran este mal.

Lo habitual es que la mutilación se realize a niñas de esta tribu durante la celebración del tradicional rito de iniciación a la edad adulta. La ceremonia —que tiene lugar cuando las niñas alcanzan entre los 12 y los 13 años de edad— es todo un acontecimiento para el grupo étnico. Dura tres días e incluye una serie de fiestas y bailes que culminan de forma sangrienta: ablación para las niñas, circuncisión para los niños.

600 niñas samburu se 'convertido en mujeres' pasando por el rito alternativo que excluye al ablaciónPara poner fin a esta práctica dañina para las mujeres samburu, la ONG Amref lleva desde 2013 promoviendo un rito alternativo en el que se mantiene la música y la celebración, pero la mutilación de los genitales femeninos es sustituida por la entrega de un diploma. En los últimos tres años ya han sido 600 las niñas samburu que 'se han convertido en mujeres' a través del rito alternativo, dejando sus genitales intactos.

Raquel Martín es una cooperante de Amref que estuvo en Samburu a finales del pasado año mientras se ultimaban los preprativos para realizar la una de las celebraciones del rito alternativo. "Para ellos es un tema cultural que tiene mucho que ver con la búsqueda de lo virginal. Creen que limpian una zona sucia e impura y que hacerlo les convierte en mujeres. Es su forma de ser mujer", explica sobre los motivos que llevan a estos grupos a realizar la ablación.

Rompiendo tabúes

"Es un tema tabú, no se habla de ello", dice la cooperante sobre los problemas asociados a la ablación. Por ello, la primera labor de la organización humanitaria sobre el terreno consiste en, antes de meter mano a los ritos, informar a la población local sobre las consecuencias de la ablación. "No ven las consecuencias, intentamos explicarles que las infecciones, los sangrados, los problemas en el parto y las fístulas son consecuencia de la mutilación", cuenta Raquel Martín.

Tienen la fortaleza mental y el carácter necesario para decir 'no' a pesar de ello suponga enfrentarse a la presión social

"Hay mujeres que lo escuchan y mujeres que no", prosigue. En África el respeto a los líderes comunitarios es uno de los pilares de la sociedad. Por ello, las ONG como Amref recurren a gente que goce de cierta posición de respeto a nivel local para no ser rechazadas y que aquello que pretenden trasmitir sea escuchado.

Una vez que se da la información pertinente a las mujeres, muchas de estas deciden dar un paso adelante y dejar atrás el rito tradicional. En Kenia la ablación está prohibida, pero "pesa más la tradición y lo ancestral que lo legal", según apunta la cooperante. Eso ha causado tradicionalmente que las niñas, que podrían denunciar a sus familiares por obligarlas a ser mutiladas, no se atrevan a hacerlo por miedo a ser repudiadas por sus familias.

Por eso, según apunta Raquel Martín, la actitud de las niñas que deciden dar un paso adelante supone todo un ejemplo de dignidad: "Esas niñas son muy valientes. Tienen la fortaleza mental y el carácter necesario para decir 'no' a pesar de ello suponga enfrentarse a la presión social"

Fiesta sin cuchillas

Una vez que el trabajo de concienciación ha surtido efecto, llega el momento de la celebración. El rito alternativo también dura tres días. Chicos y chicas de 12 y 13 años se enfundan en sus mejores galas y participan en él. Reciben charlas de educación sexual y de administración de recursos, ya que, según las normas de los samburu, el rito les convierte en personas adultas que pueden casarse y tener su propio ganado.

Después de eso bailan y cantan hasta que, finalmente, la ceremonia finaliza con la entrega de un diploma. Así, por primera vez en muchas generaciones, las niñas samburu se convierten en mujeres sin que sus genitales sean mutilados.

A ojos de Raquel Martín este tipo de iniciativas indican que, aunque todavía se tardarán "varias generaciones" en erradicar la ablación, se están dando los pasos en la dirección correcta para que algún día, "dentro de muchos años", la mutilación genital femenina sea cosa del pasado.