‘Red Light Despatch’, un periódico hecho por y para las prostitutas indias

  • Se edita en un barrio marginal de Bombay.
  • Su editor asegura que es “la voz de los sin voz”.
  • En la India hay más de dos millones de trabajadoras del sexo.
Ejemplar del mensual ‘Red Light Despatch’(EFE)
Ejemplar del mensual ‘Red Light Despatch’(EFE)
EFE

Desafiando la marginación del barrio rojo de Bombay, un grupo de antiguas prostitutas se reúne cada semana en un burdel para discutir las historias que poblarán las páginas del ‘Red Light Despatch’.

El Red Light es la voz de los sin voz y las mujeres sin identidad
El rotativo nació
hace seis meses en el barrio de Kamathiputra, uno de los centros de la vida nocturna de la capital financiera de la India, con el objeto de "proporcionar una plataforma de expresión a las prostitutas", según su editor,
Anurag Chaturvedi.

"El Red Light es la voz de los sin voz y las
mujeres sin identidad, porque nadie discute sobre los sueños, las agonías o las nostalgias de las prostitutas; así que buscamos articular su memoria y nostalgia, frustradas por la violencia y la pobreza", dijo Chaturvedi.

Se trata de un
modesto folletín de ocho páginas, sin fotos y en blanco y negro, es editado en inglés, hindi y bengalí, y sus mil ejemplares ya se leen fuera del barrio de Kamathiputra. Llega a Calcuta, Delhi, Bombay y la región de Bihar.

En este periódico hay espacio para
testimonios e historias personales, poemas, asuntos de salud y derechos humanos, pero también para elaborados textos como el escrito por
la premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi , aparecido en un reciente número.

Con la ayuda de
la ONG Apne Aap , que lucha por los derechos de la mujer, las prostitutas, reunidas en su pequeña redacción de Kamathiputra, luchan con las teclas -ellas no saben leer, cuentan con ayuda- con un ánimo común:
evitar que otras mujeres caigan en la misma trampa en la que ellas cayeron.

En la India, con
más de dos millones de trabajadoras del sexo, la prostitución está en un limbo legal y, aunque es una actividad tabú, existe incluso una tribu, los Bedia, en la que la práctica del sexo por dinero es aceptada como la labor natural de la mujer.

En la mayoría de los casos, sin embargo, la calle no es más que un último recurso o un "secuestro" de facto que sufren las jóvenes pobres que llegan a las grandes ciudades y
caen engañadas en las garras del hampa o sucumben a la tentación de obtener dinero fácil.
Mostrar comentarios

Códigos Descuento