Lograr un campo de golf que reduzca al mínimo el consumo de agua y los costes de mantenimiento ya ha dejado de ser un imposible, gracias a un invento del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) , que ha desarrollado un tapiz de hierba artificial para este deporte.

De hecho, en la Comunitat, hay unos 150 proyectos paralizados por falta de recursos hídricos, sobre todo en el sur de Alicante, según su impulsor, David Rosa. Además, el calor hace más difícil su mantenimiento aquí.

Me parece una buena alternativa, y en fútbol se usa, pero no lo he probado». Lo dice J. Montagud, ingeniero del club El Escorpión.

Una instalación de hierba natural de unos 100.000 metros cuadrados de superficie consume un millón de litros de agua al día, frente a los 142 que precisa el césped artificial (para limpiarlo).

En cambio, este último es más caro (seis millones de euros, frente a tres, para la misma superficie), aunque el mantenimiento es más barato y se acaba rentabilizando, asegura su creador.

Por ello, han hecho cinco pruebas en campos del sur de la Comunitat, cuyos resultados «demuestran que no existen diferencias entre el césped natural y el artificial» en aspectos como el bote de la bola, el agarre del jugador al pavimento o los impactos del palo en el suelo.

No estamos en contra de los campos de golf, sino de las urbanizaciones que llevan aparejadas». y. monroig (acc. ecologista agró).

Los inconvenientes principales son la reticencia de algunos gerentes para cambiar partes de sus campos, y el impacto sobre el suelo, al quedar cubierto por una alfombra sintética, que impide crecer a la vegetación y repercute en el ecosistema.

Habrá un campo piloto en Elche

La Universidad Miguel Hernández de Elche, que colabora con este proyecto, está montando una instalación de golf de hierba artificial en pleno campus, que servirá de campo de pruebas a partir de octubre. Mide unos 9.000 metros cuadrados, tiene cuatro hoyos y ocupa una parte importante del complejo universitario. Los derechos comerciales del producto los tiene la empresa Eurogras 2000, cuyo público objetivo serán los turistas europeos que veranean en la Comunitat. La vida de esta superficie está en unos diez años de media. Por otra parte, los impulsores de este material sintético quieren que las empresas alicantinas del textil empiecen a fabricarlo, como forma de diversificar su producción para afrontar la crisis que vive el sector.