El Ministerio de Fomento ha licitado las obras del enlace de Vidreres por 24,4 millones de euros, con las que se espera mejorar la conectividad para los vehículos que provengan de Barcelona por la AP-7 y la A-2 y que circulen en sentido Girona.

Hasta ahora la conexión en este punto se hacía a través de la N-II y la autovía C-35, y con la nueva obra la carretera Nacional quedará como una vía de servicio, mejorando la fluidez de coches y conexión de la zona en dirección Girona.

Además, la obra también prevé la construcción de un nuevo enlace por el sur que mejorará el actual y que ofrecerá un trazado de mayor seguridad gracias a la ampliación del radio de las curvas.

Asimismo se eliminarán los accesos directos de caminos y carreteras secundarias a la vía principal, que quedaran conectados a la vía de servicio y dejarán libre el enlace, cosa que incrementará la seguridad.

La obra también proyecta la construcción de una glorieta en la C-35 por las que se accederá por la autopista AP7.

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